Mostrando entradas con la etiqueta Pre San Marcos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pre San Marcos. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de agosto de 2010

Pre San Marcos

      Comenzaba el ciclo extraordinario en la Pre San Marcos (sólo para recién egresados del colegio), a diferencia de otros; yo no estaba entusiasmado en ingresar a esa universidad, nunca lo estuve. Me parecía totalmente descabellado compartir aula con narcos, terroristas y demás desadaptados, que interrumpan mis clases y demás locuras.
      El primer día recuerdo que me senté adelante. Un muchacho de pelo castaño, laceado, un poco afeminado, me hizo algunas preguntas como para romper el hielo. El profesor de Uso de lenguaje, del cual aprendí mucho, me loqueó un toque. Y los profesores de matemáticas me aburrían.
      Luego me senté al fondo. Me senté con un muchacho blancón, de contextura gruesa, usaba sandalias. Hablaba tonterías y se creía el "bacán”, yo lo miraba nada más, mientras hablaba, yo pensaba: “qué estúpido es este huevón, tremendo sanazo y se quiere hacer el pendejo”. Detrás de nosotros, se sentaba un gordito, usaba siempre camisa y bermudas. Al costado de él, se sentaba Miguel, un tipo callado, era primer puesto en la pre en la carrera de Historia. En cambio, yo era puesto 86 en Derecho. Pasó el tiempo y me hice amigo de estos tres sujetos: Orson, Antonio y Miguel. Siempre vacilábamos a Orson, traía siempre veinte soles en su billetera, más fintoso, nunca lo gastaba, un personaje él.
      Un día, en el break, al bajar de las escaleras vi a una muchacha hermosa, idéntica a Melissa Loza, pero con algunos kilitos de más. Usaba un topcito rosado y un short muy pequeño. “Wow”, dije. Me miró y quedé como el peor idiota, claro menos que Orson. Nunca le hice el habla. Otro día, afuera de salón, mirábamos abajo, perdiendo el tiempo con el loco y vimos pasar de nuevo a esa chica. “Qué rica esa flaca, lo malo que es un poco gordita”, dijo. Le dí la razón.
      Cuando llegábamos tarde, perdíamos medía clase, hasta que toque el timbre del break. Los cerebritos de ingeniería y medicina sacaban sus libros y se sentaban en cualquier sitio, estudiando arduamente. No todo era color rosa. Había chicas huecazas, que sólo iban porque sus papis las habían matriculado.
      –Pucha, todo la gente de aquí son de conos –dijo una chica simpática- La mayoría son de Los Olivos, hay gente hasta de San Juan de Lurigancho.
      –¿San Juan de Lurigancho? –dijo la otra– Aggg.
      Nunca olvidaré ese día ¿Tanta huevada y porque no estudian en una universidad ficha?
      El último día de clases fue extraño. Caminaba con Miguel hacía el paradero.
      –¿Qué te pasa? –me dijo.
      Me había invadido una tristeza inusual. Ya me había encariñado con la pre.
      –Nada –respondí.
      Seguimos caminando. Para no perder contacto le pedí msn.
      El examen final, a diferencia de los demás examenes, ya no era en la misma pre; sino en la universidad. El examen se dividía en dos: clasificados y no clasificados. Salvando mi orgullo y dignidad estuve entre las clasificados. Los asientos no eran de uno, sino de cuatro. La profesora al ver que me dirgía atras, me indicó que me sentara adelante. La chica más agraciada del salón, se sentó a mi costado. Se llamaba Lina. Era muy simpática, pero lo extraño era que nadie la gileaba.
      –Hola –me dijo Lina– ¿tú estás en mi salón no?
      Era verdad. Estábamos en el mismo salón. Sólo que ninguno de los dos nos hablábamos.
      –Claro –respondí, sacando de mi mochila mis lentes de color dorado.
      –¿Usas lentes? –me dijo.
      Qué pregunta tan tonta.
      –Sí –respondí.
      –Te ves bien lindo con lentes –me dijo.
      Sonreí y cogí el examen.
      –Oye me ayudas pues –atinó a decir.
      –Bueno, lo que sé nomás –dije. Por cierto, no era mucho.
      Tres días despues Miguel me envió un mensaje al celular diciendo que había ingresado. Yo, lógicamente no.

PD. Perdí contacto con todos, siempre me preguntaré: "qué será de ellos". Bueno, con todos no, a excepción de Miguel, fuimos a un par de conciertos y siempre estamos en contacto. Ahora él está en cuarto ciclo de Psicología en la Villarreal; yo, en tercer ciclo de Administración en la Ricardo Palma.