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miércoles, 25 de junio de 2014

Loop Stage: Dimitri Vegas and Like Mike

A penas el taxi abandonaba La Molina, ya se podía apreciar a revendedores levantando tickets, mientras decían: “Vip y general pal tono”. El cielo permanecía gris aquella noche de junio. Las afueras del estadio Monumental lucían plagadas de gente ingiriendo alcohol, revendedores gritando como placeros y gente esperando a sus amigos. Era un ambiente totalmente diferente a los raves normales en Hebraica o en otros locales de siempre. Por cosas que carecen de sentido, mi hermano y yo cambiamos nuestras entradas vip por unas club, ya que su flaca no pudo comprar una vip y compró club de preventa. En el quilombo de la indecisión permanecimos afuera, rompiéndonos la cabeza para ponernos de acuerdo en qué hacer; mientras tanto, Rodrigo Lozano pinchaba el elegante tech house que ya nos tiene acostumbrados. Según me enteré por fuentes confiables, a la gente no le gustó para nada su performance y se aburrieron de él a los minutos de empezar el set. Era algo predecible porque la mayoría que fue a ese tono era su primer rave y mucho de ellos piensan que música electrónica es igual a decir EDM o electro comercial y no existe otro sub género. Pero bueno, considero que Lozano para warm up es recontra aceptable, lo he visto varias veces ya sea solo o tocando como Deaf Pillow y nunca ha defraudado.

A los minutos que escuchamos un sonidillo diferente, entramos. Estaba tocando Wolfpack, un duo EDM que mezclaba temas de DJ’s conocidos como Nervo, entre otros. En la cola, vi a un grupo de aproximadamente seis chibolos de entre quince y diecisiete años. Los gorilones los veían extrañados y les pidieron DNI. Ellos mostraron sus respectivos documentos, que de seguro eran falsificados. A raudos pasos nos acercamos al sector club. Ya había gente saltando como canguritos todo el fucking tiempo. Nadie bailaba, todos saltaban y saltaban. A pesar de eso, las vibras eran alucinantes. Los chibolos coreaban las canciones con un inglés super asqueroso, pero bueno, sabían la letra de algunos tracks, lo que era rescatable. Hasta hacían los cánticos mismo Tomorrowland, cuando vi eso dije: “mucho internet ven estos webelos”. Por otro lado, el set de Wolfpack no me gustó, no empalmaban las canciones y a veces se escuchaba un vacío recontra malazo; había mucha canción parecida, del mismo estilo. Aunque tuvieron algunos chispazos que la subían con una canción movida y BOOM, silencio. Lo peor de todo eran esos cojudos aullidos que metían en su set, ya me pinchaban las bolas con su huevada. Ya sabemos que son WOLFpack, pero no jodan.

La noche fue salvada cuando subió aquel dúo belga llamado Dimitri Vegas and Like Mike. Comenzaron su set con el intro de Smash the house. La gente gritaba como loca. Algunas flacas movían cosas fosforescentes, tomaban fotos, grababan; hasta empezó a oler a hierba. Lo que me encantó fue que metieron de todo, desde EDM y canciones recontra feeling hasta trap. Fue un locurón. Su música, a diferencia del dúo anterior, sí incitaba al baile. De las canciones que me puedo acordar, tocaron: Calvin Harris & Alesso vs SESA - Bring Control (Showtek Beijing Mashup), Calvin Harris & Ellie Goulding vs. DV&LM & GTA - Turn Your Love (Christopher Ramirez Edit), Major Lazer feat. Busy Signal & The Flexican & FS Green - Watch Out For This (Bumaye) (DV&LM Tomorrowland Remix), Coldplay - Paradise (Fedde Le Grand Remix), Wakanda, DV&LM, Tujamo & Felguk - Nova w/ Eat Sleep Rave Repeat (acapella), Kanye West feat. Big Sean & Pusha T & 2 Chainz - Mercy (Acappella), LMFAO feat. Natalia Kills - Champagne Showers (Acappella), Martin Garrix & Jay Hardway – Wizard, Swedish House Mafia vs Avicii - Don't Wake Me Up (mashup), Alesso vs. OneRepublic - If I Lose Myself (Alesso Remix), Kid Cudi feat. MGMT - Pursuit Of Happiness (Steve Aoki Remix), Dimitri Vegas, Martin Garrix, Like Mike – Tremor. 

En pleno set, el cielo cambió de color: el triste gris se mezcló con chispitas de rojo y azul, provocados por los fuegos artificiales. Otra cosa que debo añadir es que este dúo aparte de tocar un set potente y equilibrado a la vez, tienen un gran dominio del público, animaban al crowd a ser parte del show, a no dejar de saltar y bailar. Fue anecdótico cuando uno de ellos dejó de hablar en inglés y con un español recontra amexicanizado alentó al público a detenerse y cuando caiga el bajo (drop the bass), formar un pequeño pogo, en plena canción Tremor. Nunca me hubiera imaginado que aquel dúo de DJ’s haría suya aquella noche, realmente me sorprendieron. La entrada valió la pena. Me animaría a decir que si es que vuelven algún día, los vería de nuevo, sin pensarlo.


PD. Debo confesar que me perdí algunos detalles como cuando lanzaron vodka al público o cuando se tomaron foto ellos y Wolfpack en pleno set. Pero bueno, lo bailado nadie me lo quita. 
PD2. Si van a opinar háganlo sin insultar o sin pedirme cosas, yo nos soy el Chino Ruiz ni ningún representante de LOOP para que me estén increpando. Solo escribo por amor a la literatura y a la música. 

martes, 3 de junio de 2014

Designer Drugs en Lima, por segunda vez

Desde la ventana del taxi podía apreciar un número considerable de personas que estaban fuera de un local. Las chicas lucían atrevidos vestidos, ceñidos al cuerpo, con zapatos de tacones altos; otras tenían un look más relajado, medio hipster, con el cabello pintado de azul, verde o con peinados estrafalarios y sus infaltables lentes enormes, demasiado retro. Los muchachos eran más casuales, vestían camisas o blazers. 

-Aquí es –dijo el taxista.
-¿Aquí? –nos preguntamos.
-Sí, esto es Plaza Butters –respondió- de acá otra discoteca está lejos. 
-¿Y qué tal la otra calle? –dijo Miguel.
-No se los recomiendo, ayá es muy peligroso –siguió advirtiendo el taxista- además solo esto es Plaza Butters, lo demás ya es otra dirección, otra calle, otro lado. 

Miré la calle y sí, esa era Plaza Butters, había estado ahí cuando fui al Iguana Rana por el tono de una amiga de colegio y unos años después cuando fui al Barranco Bar por el concierto de diazepunk por sus 10 años. No sabía que ese mismo local tenía muchos nombres según días y fechas. 

-¿Ese no es el Barranco Bar? –le dije a Miguel- aunque esa gente no luce salsera, ni cagando, estos huevones son más de la honda de Noise. 

Miguel le dio cinco soles al taxista. Bajamos. Decidimos darnos una vuelta por la Plaza Butters, llegamos a Noise y antes de entrar, compramos una cajetilla de Marlboro de 20 y un encendedor. Vimos que había dos puertas, una se entraba con lista y la otra con invitaciones. Saque las mías e hicimos cola. Un sujeto que estaba en la puerta pedía DNI. Supuestamente el ingreso era para mayores de 21, yo no tenía problemas porque había cumplido 22, pero Miguel tenía 20. Como estamos en Perú, esas restricciones son un saludo a la bandera, es más, vi a gente que a duras penas tenía 18 años y disfrutaba del tono. Entramos, las huevas. Una chica de sonrisa angelical, estaba parada en la puerta, desglosando las invitaciones y entregando pines. Más allá, se encontraba un señor medio gordo que tenía entre sus manos un botellón enorme con un líquido medio negruzco, la botella tenía el logo de la discoteca. “¿Qué es eso?”, le pregunté. El sujeto respondió que era un combinado de varios tragos. Miguel y yo nos miramos y decidimos probarlo. No sabía tan mal, pero estaba un poco fuerte. Sentía como que mi garganta ardía. Seguimos de frente. 

Nos ubicamos al costado de la barra. En ese momento Pyramids eran los encargados de poner a bailar a la gente, aunque a esa hora había pocos asistentes. La noche recién empezaba. La gente se aproximaba a nosotros para comprar trago en la barra, en el momento menos inesperado se acercó una chica medio alta, de contextura delgada y cabello marrón. “Hola, brother, ¿puedes regalarme un pucho?, porfa”, me dijo mostrando sus perlas brillantes. Busqué entre mis bolsillos y no tenía la fucking cajetilla, le pedí a Miguel y se la entregó, la chica delicadamente sacó uno, agradeció y se esfumó con su grupo de amigas. 

Había pasado un tiempo considerable. “Oe, ¿sacamos chelas?”, le dije a Miguel. Asintió con la cabeza, le entregué veinte soles e hizo cola. Luego de unos largos minutos me entrega un vaso grande lleno de chela. “Vamos adelante, brother”, le dije. Nos fuimos hasta el escenario y pusimos nuestros vasos en la madera del estrado. 

I am Genko subió al escenario y metió unas bombas alucinantes, se lució de principio a fin. La gente empezaba a motivarse y sacaba sus pasitos de baile. Los fotógrafos subían y capturaban los mejores momentos. Entre los que bailaban, había un tipo vestido de negro, que estaba stoned, subía al escenario a hacer sus huevadas. A los minutos varias chicas, no queriendo quedarse atrás, lo imitaban, bailando como taboleras. La locura bajó cuando subió Danny Em y con su techno monótono, dio un respiro a la audiencia. Ya nos habíamos acabado las chelas. “Oe sacamos otras”, le dije a Miguel. Me respondió que sacara solo una, dándome un billete de veinte soles, me fui a la barra, volteé y vi que Miguel me seguía, “oe, anda aya para que guardes sitio”, le dije. Regresó mientras yo seguía caminando rumbo a la barra. Decidí sacar dos, total, you only live once. Son esas huevadas que nunca olvidaré, cuando me entregaron las chelas, se escuchó a lo lejos: “Hi Peru, we are Designer Drugs”. Volteé y regresé al sitio inicial, levantando las chelas para no derramarlas en el camino. 

Designer Drugs fue una locura, tocó Drop down, Drugs are in control, Zombie, Fuck the system (Designer Drugs remix), The Bloody Beetroots feat. Gigi Barocco - Volevo un gatto nero (you promised me) y otras canciones que ya ni me acuerdo, ya que mi cabeza explotó del indescriptible placer producido por aquellos deliciosos sonidos. También le metió de todo, desde Trap, dubstep hasta mixes chikielectro (EDM). En pleno set, un huevón se me acercó y me grabó haciendo mis pasitos recontra ravers, por fin, podía ser yo mismo. Aquella noche, sin dudas, me encontraba en el paraíso y el sonido que salía de esos parlantes era sinfonía que alimentaba mi júbilo.

Sin avisar se fueron. Acto seguido, los reemplazó la sur-koreana Jumi Lee y le metió un rico e interesante techno. Ya eran cerca de las 4 am y estaba cansado hasta las huevas, terminamos nuestras chelas y como las cosas que suceden, abandonamos el lugar. Faltar a la universidad ese día y al siguiente, valió la pena, tremenda fiesta, inolvidable. Increíble Noise, felicitaciones por su primer aniversario, fue un golazo traer a tremendos DJ’s. De ahora en adelante, los tendré en cuenta para pasar mis solitarios viernes nocturnos.


miércoles, 26 de marzo de 2014

Superclub Closing Summer 2014

A pesar de haber estado más de tres meses en Estados Unidos, no tuve la oportunidad de ir a un rave aya. No cabe duda que en Perú, mi tierra querida, tenía que quitarme el clavo.

Eran las 2:35 pm y recién llegabamos al boulevard de Asia. "Putamadre, tenemos las entradas de club 2 -que nos permitia el ingreso hasta esa hora- ¿nos dejarán entrar?", nos preguntabamos mi hermano, su pata Nacho y yo. Tomamos un taxi que nos dejó cerca a la playa El Rosario, pagamos 15 lucas entre los tres. Desde la ventana del auto podíamos apreciar a la gente sentada, vestidos muy veraniegos y el colorido escenario. No eramos los únicos con el problema de las entradas, así que le preguntamos al de seguridad y nos mandó a la boleteria, el que atendía nos dijo que teníamos que hablar con el administrador de Loop que estaba a escasos metros de nosotros. Nacho habló con él y quedó en que íbamos a ingresar si pagamos la diferencia de la otra entrada (club 4:30), volvimos a la boleteria y el Nacho pago 60 soles por los tres, osea 20 por cada uno. Entramos. Al principio no había mucha gente. La música era muy chill out y pensamos que así iba a ser todo el día, vaya que nos equivocamos. Sacamos tres cervezas, Miller, para comenzar. Entre trago y trago todo mejoraba, entrabamos en ambiente. Más gente ingresaba, más pinches drogadictas de mierda hacían el ridículo y mostraban sus lujuriosos cuerpos. Subió Rodrigo Lozano a pinchar y no decepcionó, dejó su pastrulo deep house y le metió hartas bombas. En medio set llegó otro amigo de mi hermano, Arturo. El sol aun no se iba, sacamos mas chelas. Alcohol, puchos, buena música y variedad de género, flacas ricas, hartas vibras y un rico verano que se despedía hacía especial aquel día.

El tono se armó cuando subió Hector, ese brother fue un hijo de puta, la gente no dejaba de bailar. Rendido me fui a comprar hamburguesa a diez soles, un sucio pan con una carne sin papas. Había una chica de cabello morado, crespo, que tenía el peinadito frikie de Skrillex, cerca de nosotros, que no dejaba de bailar, en una de esas, un fotógrafo cual ninja capturó la imagen. Joris Voorn y Nic Fanciulli destrozaron cráneos con su techno intenso. Ya estaba cansado en esos momentos, solo bailaba en mi sitio; todo estaba super chilling hasta que vino una fémina de unos dieciocho-diecinueve años, vestida con un top blanco y un shorcito azul que empezó a bailarme de la nada, traté de seguirla pero no pude estar a su level, peor que me agarró frío (en fin, si lees esto aqui estoy :B ya sabes -risas-). El muchachón Nacho también tuvo algo anecdótico, dos flacuchas adictas pasaron por nuestro lado y al verlo bailando como un droguie le preguntaron si tenía MD, ayayay, está juventud, carajo. Cerca de las 11 nos fuimos al boulevard de Asia a seguirla a un antro llamado Nórdico, pero eso ya es otra historia, mis fieles lectores.


martes, 20 de noviembre de 2012

Creamfields Perú 2012

Abro la puerta de mi casa y veo al loco, salgo, lo saludo y nos dirigimos al paradero. A medio camino saco la cámara de mi pantalón (en una parte recontra caleta) y lo guardo en el bolsillo de mi polera negra. Mientras caminábamos loco me decía un y mil pretextos. Me paré y le dije que si no quería ir no importaba, pero qué chucha iba a hacer con su entrada. Luego de parlotear un rato y al llegar a la casa de Blind, llegamos a la conclusión de que vendiera su entrada. Al ver que no iba a ir con él, le dije a Blind que guarde la cámara en su casa porque no había motivo para llevarla ya que íbamos a ser dos puntas nada más y, además, la web de Loop había recomendado evitar llevar objetos que condicionen el ingreso. Me la bajó. Con Blind nos fuimos hacía la Richi, hacía mi querida alma matter, a esperar el bus del evento. Pensé que no dejarían subir a gente en estado etílico al bus, por eso que no hice previas, pero me llevé la sorpresa que frente al bus la gente se embriagaba sin problemas y control. “Putamadre”, pensé. Subimos. El bus era bien apagado, como decían las malas lenguas, sin música, peor que cementerio. Detrás de nosotros se sentaron un par de gringos, no sé de dónde chucha eran, que hablaban huevadas en inglés. Uno de ellos era bien amanerado y repetía: “Oh, my fucking god”. Más allá, estaban unos wachiturros que pensaban que algún dj iba a tocar un mix del baile del caballo. Sin duda, eran la pose en persona.

El puto bus nos dejó a medio kilómetro del local. Caminamos a oscuras. En el camino un pastrulín me preguntó si tenía grifa. ¿Cara de dealer, qué mierda tenía? Le dije que no y seguí. Llegamos al lugar, antes de entrar, esperamos para vender a alguien la entrada del loco. Le dije a Blind que me ayudara a vender a lo que me dijo que no. Le dije: “si vamos a estar parados como pichulas, mejor entramos de una vez”. No respondió. De pronto, se acercaron a la boletería un grupo de tres chicas bien ricas con un brother. A los segundos se acerca un piraña ofreciéndoles entradas. Ellas no le pararon balón y le obligaron a retirarse. Sin pensarlo me acerqué a ellas, estaba cansado de esperar, y les dije: “Hola, tengo una entrada general, ¿quieren?”. Una de ellas me dijo que sí y me preguntó a cuánto lo estaba vendiendo. Le dije a 120, a pesar de que al loco le costó 139. En la vida iba a venderla al mismo precio o más. No había sentido, frente de nosotros había una boletería donde ellas podían comprar sin correr el riesgo a ser estafadas. La chica vio la entrada y quedamos en que iba a ir hacia la cola con la entrada. Si entraba me pagaba. Chasquié la boca y como no tenía otra opción ya que la gente que venía, todas, tenían su entrada y ya estaba harto de esperar, acepté. Hice cola con el brother que estaba con ellas. El tenía la plata. Lo que me pareció raro que esas chicas eran de la “alta sociedad”, bellas como las estrellas de una noche memorable, mientras que el pata era de rasgos étnicos que al hablar lo asentaba más. Eran totalmente diferentes. “¿Cómo chucha ese huevón sale con esas conchasumadres”, pensé. Había un millón de opciones: o eran amigos de universidad porque no era enamorado de ninguna de ellas o tenía harta plata o por último, era cabro.

–¿Por qué compraste dos entradas? –me dijo extrañado.
–Nada, esa entrada es de un brother que a última hora se desanimó y me dijo que la vendiera –le respondí– medio huevón es ese conchasumadre.
–¿Es tu primer Creamfields? –añadió.
–He ido a eventos de Loop como Superclub y Loop Arena pero es la primera vez que voy al Creamfields.
–Aya –respondió.

Entramos. Me pagó. Una vez con la plata en mi bolsillo nos fuimos hacía el Main Stage donde estaba tocando el che Hernan Cattaneo. En el trayecto compramos un par de latas de Miller y posteriormente una cajetilla de Lucky Strike convertible a un cojudo de seguridad. El pendejo me quería vender a veinte soles la cochina cajetilla. Al final quedamos en diez soles, ya que todas las cosas en los raves se triplican y cuadriplican el precio: las latas de Miller estaban doce soles, la botella de agua personal estaban ocho soles. Debo confesar que no soy un fan del tech house pero un rave sin techno, minimal, deep y tech-house no es rave. Tocó muy sobrio, no deslumbró ni aburrió. Su set fue medio progressive house y medio tech-house.

A eso de las 2;15 am., como decía el set time, subieron al escenario, dos rubias, altas y con una gran sonrisa. Eran las gemelas Nervo. Con su electro house y estilo medio pop sorprendieron a los asistentes. La primera hora estuvieron estupendas. Comenzaron su performance con The way we see the world, luego tocaron we are all no one, you’re gonna love again, Reason, Something to believe in, Irresistible, Here we go (Hard Rock Sofa & Swanky Tunes), Reload (Sebastian Ingrosso & Tommy Trash) y remixes de Nicky Romero como Toulouse, entre otras. La segunda hora estuvo medio aburrida, con el mismo estilo. A mi humilde opinión, darles dos horas en el Main Stage de un Creamfields es demasiado, una hora hubiera sido genial. La gente estaba esperando con ansias el performance de Armin, el dios del Trance, el 5 veces número uno según el TOP MAG. Mientras tanto, nos dirigimos al medio del Main frente a la caseta de Barena, a sentarnos en el puto grass. Cerraron su presentación con unas palabras “It’s been amazing to play in Peru… love ‘u guys”. Déjenme confesarles que me encantó su inglés australiano, demasiado elegante.



El reloj marcaba las 4:15 am, era el turno de Armin. La gente se emocionaba más cada segundo que pasaba. El Main Stage se llenó en un santiamén. Todos querían escucharlo y estar en el paraíso. Su set comenzó con “We are here to make some noise”, sí, el video donde sale haciendo algunos malabares con el balón. Su set fue grandioso. Tocó, de las que me puedo acordar: Emma Hewitt feat Dash Berlin - Waiting, Faruk Sabanci - Elveda, Zedd feat. Matthew Koma - Spectrum (AvB Remix), Beat Service - Fortuna, AvB feat. Jennifer Rene - Fine Without You, Laura Jansen - Use somebody (AvB rework), AvB VS Sophie Ellis - Not giving up on love, AvB feat Ana Criado - I'll listen, Omnia & IRA - The fusion, Gareth Emery feat. Christina Novelli - Concrete Angel, Zedd - Spectrum (AvB Remix), AvB feat. Sharon den Adel - In and out of love. Spectrum fue lo mejor de la noche. En los visuales uno podía ver la letra y cantarla a todo pulmón, los lasers increíbles y los juegos artificiales hacían que la noche sea holandesa, sea trance, sea de Armin. Hubiera sido inolvidable si se tocaba una de Above and Beyond como Sun and Moon o Thing called love, pero bueno, no todo se tiene en esta vida, ¿no? Al terminar su presentación, bajó y como pocas celebridades, humilde, se acercó a los fans que estaban cerca a las barandas y firmó algunos discos, polos y algunos senos. Armin, vuelve pronto, el Perú necesita a gritos un “State of Trance”.




PD1. A muchas personas dentro del local le robaron sus pertenencias como celulares, cámaras, bolsos, entre otras cosas. LOOP, deja de vender tan caro las cosas en tus eventos y preocúpate en invertir en una buena seguridad. 
PD2. El bus del evento (Creambus) debe dejar y recoger a las personas en la puerta del local, no a medio kilómetro. Gracias a eso dieron cabida a accidentes y robos. 
PD3. Inviertan en un line-up más equilibrado, más variado. Mucha gente tuvo que vender sus entradas al ver que el line-up no satsifacía sus expectativas. 

sábado, 23 de junio de 2012

Cyberpunkers en Lima

Le entrego las cuatro lucas correspondientes al taxista, agradezco y cierro la puerta. Entramos a Plaza Hogar. “No se escucha bulla”, dijo Miguel. “¿Oe verdad no?” respondí, a lo que añadí que el local se ubicaba en el tercer piso y fácil no llegaba el sonido hasta el lugar donde nos encontrábamos. “Putamadre, alucina bajar por estas escaleras (que por cierto eran enormes) ebrio, una huevada” dije, ya había ido a un tono en el mismo lugar y llegué a la conclusión de que ese no era un lugar para hacer fiesta, que si sería organizador correría el gran riesgo que los asistentes, alguno, se caiga por su estado etílico. Pero no me importó, el roche no era mío, más bien iba a disfrutar.

Entrego las entradas, el VIP se cerciora de que no tenga nada ilícito ni punzo cortante. El local lucía vacío. Eran casi las diez y media. Un tipo parado frente a un laptop, remixeaba a Datsik, Skrillex y otros exponentes del dubstep: era Ciux. No lo hizo nada, nada mal. Podría decir que después de Cyberpunkers fue el mejor, sin dudas, un excelente telonero. La gente entraba de a pocos. Fuimos a la barra en busca de alcohol y cigarrillos. Fui con la intención de tomar Corona, pero al parecer no había, a lo que pedí Cusqueña, que por cierto costaba doce soles, ósea, tres veces el precio normal, que chucha, valió la pena. Ni que se diga el precio de los cigarrillos, diez soles una puta y asquerosa cajetilla de Pall Mall, un robo a mano armada.

La gente empilada abandonaba sus asientos y se iba directo al fucking dancefloor. Pasos robóticos, saltos, gritos ensordecedores, manos arribas, una verdadera locura, gente desenfrenada, era el paraíso. Gufi Mon mezclaba algo diferente al dj anterior, mezcló un poco de techno, house y trance, hasta remixeó a Tiesto y luego a Aoki. Sacamos otra chela y chupábamos moviéndonos al ritmo de la música. Me dirijo al baño, entro y abro la puerta, el wáter estaba asqueroso, no puedo reproducir lo que vi, vomitaría de tan solo imaginarme. Las ganas eran más que el asco. Cierro los ojos y orino. Salgo y me voy a lavar las manos, al costado mío se encontraba un tipo blancón, alto, bien parecido, uno de esos brothers de la high life. “Habla que fue adentro, flaco”, dijo. “Puta, una cagada huevón”, dije. Se río. “Provecho”, dijo. Abrí el caño y no salía agua. Habían cortado el agua apropósito, para que los roleados deseosos de agua paguen la cantidad más absurda y alta en cuestiones monetarias.

Flacas extremadamente hermosas pasaban alrededor, flacas ebrias, stoned, flacas, flacas everywhere. Un gringo me pidió el pucho, estaba cagadazo, no sabía ni lo que hacía, le dio un toque y me lo devolvió, gracias dijo yéndose. Ghenko tocó excelente. Luego tocó Thomas Young, en ese momento ya estábamos cansados. Salimos a tomar un poco de aire. Mientras tanto, la flaca más rica del tono estaba con un huevón entrando y saliendo, el VIP estaba podrido, hasta que una vez le dijo: “Si vuelven a salir, ya no van a entrar”. Claro, ellos hicieron caso omiso.

Miraba con atención los cadaveres vivientes moviéndose con dificultad y otros tirados en los muebles negros. Pensaba, al mismo tiempo, en cosas que carecen de sentido. De pronto,  escucho un sonido diferente, un sonido específico, era obviamente Cyberpunkers. "Ellos son", le dije a Miguel, "entremos". Massi enmascarado le daba vida a obras de arte que se tornaban en sonidos estridentes y deliciosos al oído. Compramos otra chela, una sucia Pilsen verde, y un redbull. Cyberpunkers tocó: “I needed to go”, "Reptil" (remix a Skrillex), “Killing in the name” de Against Machine, “Wow”. Cuando tocó “Fuck the system” destrozó el local, el mundo giraba sobre Massi, los pasos de los ravers retumbaban el piso. Hacia mi pasito de robot, saltaba, gritaba, coreaba, gritaba mil veces: “Fuck the system”, mientras grababa con mi celular. El cuerpo ya no me daba para más, me fui a sentar. De repente, como un ninja se aparece un fotógrafo y captura el momento. “¿Tú crees que salgamos en las fotos de Cyberpunkers”, dije. “De todas escogerán las mejores, no creo”, dijo Miguel.

Ghenko enmascarado y ubicado al costado de Massi, me señaló y luego al dancefloor. Me paré de inmediato y con mis pasos estrambóticos seguí retumbando el piso. Bailé hasta las 5:30 am. Una vez que Cyberpunkers terminó su presentación nos dirigimos a descansar de nuevo, sentados en los lujosos sofás que habían, haciendo hora hasta que salieran los rayos del sol. Al costado de nosotros, estaba un sujeto dormido, parecía estar pepeado, estaba totalmente cagado y solo. Una chica se acercó con su enamorado y trataron de convencerlo a que saliera, a que se despierte, a que dejé de estar como un huevón, solo, triste y pepeado. El sujeto no les hizo caso y siguió durmiendo. El tiempo pasaba, venían trabajadores de la discoteca a limpiar el piso, llevarse las botellas, uno de ellos nos invito a abandonar el lugar, “el local ya va a cerrar”, decía. Nos fuimos. El regresarnos a nuestras respectivas casas fue otra historia… Si me dijeran que valió la pena todo lo que pasé para ir, diría que sí, valió la pena. Nunca podré sacar de mi mente aquellas imágenes, aquel tiempo vivido. Saber que la vida es una mierda pero tiene pequeños momentos tan mágicos, me da ganas de seguir luchando.