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lunes, 15 de diciembre de 2014

Pxndx en Lima 2014 (Vivo x el rock 4)

Estaba con media hora de retraso y aun me encontraba en el bus, atascado en plena av. Abancay. Maloko y Miguel me reventaban el celular con sus llamadas y mensajes. Decidí bajar e irme corriendo hacía el parque de la exposición. A cinco cuadras del local observé una cola inmensa. Cientos de jóvenes vestidos de negro y con peinados extraños, caminaban como en procesión. Crucé la pista y decidí darle la vuelta a la cola.

Cerca de la puerta principal observé a Dennis, un brother que conocí en el 2007 cuando empecé a tomar trago basura en plena vía pública; él estaba con una flaca y un pata, medio preocupados. No llegaron a comprar entradas y estaban buscando al mejor postor, aquel que no sea tan rata y no les cobre más del doble. Seguí de largo ya que vi a Maloko en la esquina.

–Oe sorry por la demora
–Ya, ya –dijo Maloko luego de estrecharnos la mano- Acá tengo Russkaya combinado con frugo.
–Chucha –respondí– bacán.
–Oe casi no compro la entrada huevón –me dijo Maloko mostrando su ticket–, cuando vi el precio dije: “Ta huevón, ¿60 lucas?, no seas pendejo”.
–Sí, una huevada –dije sonriendo– todo por Panda.
–Todo por esos emos de mierda.

Reímos, mientras nos pasábamos los vasos de alcohol.

–Oe alucina que a la vuelta escuché entradas a 180, qué pendejos…

En eso, pasa un grupo de gente vociferando y peleándose. A los segundos más personas se unían al tumulto.

–Seguro le han vendido una entrada falsa a un huevón y ahora le quiere sacar la mierda al tío.
–Qué chucha será.

A los minutos llega Miguel y seguimos conversando hasta terminar los dos cajas de Frugo mezclados con vodka barato. Antes de entrar compré una clásica cajetilla Marlboro y un encendedor. Sin importar nada, como buenos chikipunks, nos llegó al pincho las reglas establecidas y nos colamos a tres metros de la puerta. Sorry gente que hizo una hora de cola, así son las cosas…

Entramos cuando estaba terminando de tocar el Tri. Ya que no bastó el vodka, nos dirigimos a la caseta donde vendían chelas. Miguel como estaba en falta, compró cinco vasos de cerveza, de los cuales dos boté debido a mi estado etílico, según lo que me contó Maloko una semana después. En plena presentación de Libido nos dirigimos lo más cerca posible al escenario. No entendía como había gente que había llegado a las 6 de la mañana pensando que iban a estar todo el tiempo adelante. Nosotros entramos cerca de las 8 de la noche y estábamos a tres metros del escenario. “Salim lárgate, aburres conchatumadre”, decía la gente. Todos querían ya deleitarse con las canciones de Panda. Libido abandonó el escenario sin pena ni gloria.

“Pepe, hazme un hijo”, dijo una flaca. Ya estaban en el escenario Pepe, Ricky, Arturo y Kross. Panda empezó con Saludos desde Turquía. Luego siguió con Huésped en casa propia. La histeria colectiva se apoderó del lugar. Varias chicas se iban desmayando una por una. Una muchacha de polo blanco fue la elegida de robarse la atención de los Panda y Ricky pidió que la apoyaran, que no iba a comenzar la tocada hasta que ella salga del tumulto. Una vez resuelto el problema, reanudaron su presentación con Enfermedad en casa. Esas tres canciones son de los últimos discos. Debo confesar que yo sigo a Panda hasta el álbum Amantes sunt amentes, luego de ese álbum hay tres más.

Los nuevos oyentes de Panda estaban felices cantando y otros grababan; mientras Miguel, Maloko y yo nos mirábamos las caras esperando a que suene alguna canción antigua, esas old school, las de los viejos tiempos. Pepe decidió complacer a su gente antigua y tocó Quisiera no pensar. Cuando se escuchó el riff de Cita en el quirófano, nos metimos al pogo. Era increíble que en los 3 minutos que duraba la canción nos teletransportamos a la época de secundaria, cuando veíamos MTV, los 10+ pedidos. Luego tocaron 3+1, el pogo seguía. Decidí tomar un poco de aire en Los malaventurados no lloran. Cuando tocaron No tienes oportunidad contra mi antipática imaginación parecía que estábamos muertos, esperando en el purgatorio si irnos al paraíso o al infierno. De repente, sonó Promesas-Decepciones y se armó un pogo más brutal. Luego de eso tocaron Procedimientos para llegar a un común acuerdo. Se oía como la gente coreaba: “Sensual, la depravación en mi es sensual”. En So violento, so macabro una flaca agarró a su gane y le cantó: “Si no es conmigo, con nadie vas a estar”. La gente estaba más feeling. Volví a descansar cuando tocaron Usted. Sin mayor presentación se escuchó Narcisista por excelencia y la cerró con Disculpa los malos pensamientos. Al final de la presentación se tomaron un selfie con la bandera peruana y el público. Fueron interrumpidos por Chabelos, pero no importaba, ya que la magia había estado presente.

Realmente valió la pena volver a los conciertos chikipunks peruanos. Ese mismo día era el Life in Color Perú y no fui solo por Panda. Debo confesar que me perdí de algunos detalles de la presentación ya que entré mamadazo y la seguí adentro, como pueden apreciar en mi intento de relato. Gente, somos el siguiente año. Panda es uno de esos grupos que merecen ser vistos una y otra vez. Gracias por todo, genios.

miércoles, 25 de junio de 2014

Loop Stage: Dimitri Vegas and Like Mike

A penas el taxi abandonaba La Molina, ya se podía apreciar a revendedores levantando tickets, mientras decían: “Vip y general pal tono”. El cielo permanecía gris aquella noche de junio. Las afueras del estadio Monumental lucían plagadas de gente ingiriendo alcohol, revendedores gritando como placeros y gente esperando a sus amigos. Era un ambiente totalmente diferente a los raves normales en Hebraica o en otros locales de siempre. Por cosas que carecen de sentido, mi hermano y yo cambiamos nuestras entradas vip por unas club, ya que su flaca no pudo comprar una vip y compró club de preventa. En el quilombo de la indecisión permanecimos afuera, rompiéndonos la cabeza para ponernos de acuerdo en qué hacer; mientras tanto, Rodrigo Lozano pinchaba el elegante tech house que ya nos tiene acostumbrados. Según me enteré por fuentes confiables, a la gente no le gustó para nada su performance y se aburrieron de él a los minutos de empezar el set. Era algo predecible porque la mayoría que fue a ese tono era su primer rave y mucho de ellos piensan que música electrónica es igual a decir EDM o electro comercial y no existe otro sub género. Pero bueno, considero que Lozano para warm up es recontra aceptable, lo he visto varias veces ya sea solo o tocando como Deaf Pillow y nunca ha defraudado.

A los minutos que escuchamos un sonidillo diferente, entramos. Estaba tocando Wolfpack, un duo EDM que mezclaba temas de DJ’s conocidos como Nervo, entre otros. En la cola, vi a un grupo de aproximadamente seis chibolos de entre quince y diecisiete años. Los gorilones los veían extrañados y les pidieron DNI. Ellos mostraron sus respectivos documentos, que de seguro eran falsificados. A raudos pasos nos acercamos al sector club. Ya había gente saltando como canguritos todo el fucking tiempo. Nadie bailaba, todos saltaban y saltaban. A pesar de eso, las vibras eran alucinantes. Los chibolos coreaban las canciones con un inglés super asqueroso, pero bueno, sabían la letra de algunos tracks, lo que era rescatable. Hasta hacían los cánticos mismo Tomorrowland, cuando vi eso dije: “mucho internet ven estos webelos”. Por otro lado, el set de Wolfpack no me gustó, no empalmaban las canciones y a veces se escuchaba un vacío recontra malazo; había mucha canción parecida, del mismo estilo. Aunque tuvieron algunos chispazos que la subían con una canción movida y BOOM, silencio. Lo peor de todo eran esos cojudos aullidos que metían en su set, ya me pinchaban las bolas con su huevada. Ya sabemos que son WOLFpack, pero no jodan.

La noche fue salvada cuando subió aquel dúo belga llamado Dimitri Vegas and Like Mike. Comenzaron su set con el intro de Smash the house. La gente gritaba como loca. Algunas flacas movían cosas fosforescentes, tomaban fotos, grababan; hasta empezó a oler a hierba. Lo que me encantó fue que metieron de todo, desde EDM y canciones recontra feeling hasta trap. Fue un locurón. Su música, a diferencia del dúo anterior, sí incitaba al baile. De las canciones que me puedo acordar, tocaron: Calvin Harris & Alesso vs SESA - Bring Control (Showtek Beijing Mashup), Calvin Harris & Ellie Goulding vs. DV&LM & GTA - Turn Your Love (Christopher Ramirez Edit), Major Lazer feat. Busy Signal & The Flexican & FS Green - Watch Out For This (Bumaye) (DV&LM Tomorrowland Remix), Coldplay - Paradise (Fedde Le Grand Remix), Wakanda, DV&LM, Tujamo & Felguk - Nova w/ Eat Sleep Rave Repeat (acapella), Kanye West feat. Big Sean & Pusha T & 2 Chainz - Mercy (Acappella), LMFAO feat. Natalia Kills - Champagne Showers (Acappella), Martin Garrix & Jay Hardway – Wizard, Swedish House Mafia vs Avicii - Don't Wake Me Up (mashup), Alesso vs. OneRepublic - If I Lose Myself (Alesso Remix), Kid Cudi feat. MGMT - Pursuit Of Happiness (Steve Aoki Remix), Dimitri Vegas, Martin Garrix, Like Mike – Tremor

En pleno set, el cielo cambió de color: el triste gris se mezcló con chispitas de rojo y azul, provocados por los fuegos artificiales. Otra cosa que debo añadir es que este dúo aparte de tocar un set potente y equilibrado a la vez, tienen un gran dominio del público, animaban al crowd a ser parte del show, a no dejar de saltar y bailar. Fue anecdótico cuando uno de ellos dejó de hablar en inglés y con un español recontra amexicanizado alentó al público a detenerse y cuando caiga el bajo (drop the bass), formar un pequeño pogo, en plena canción Tremor. Nunca me hubiera imaginado que aquel dúo de DJ’s haría suya aquella noche, realmente me sorprendieron. La entrada valió la pena. Me animaría a decir que si es que vuelven algún día, los vería de nuevo, sin pensarlo.


PD. Debo confesar que me perdí algunos detalles como cuando lanzaron vodka al público o cuando se tomaron foto ellos y Wolfpack en pleno set. Pero bueno, lo bailado nadie me lo quita. 
PD2. Si van a opinar háganlo sin insultar o sin pedirme cosas, yo nos soy el Chino Ruiz ni ningún representante de LOOP para que me estén increpando. Solo escribo por amor a la literatura y a la música. 

martes, 3 de junio de 2014

Designer Drugs en Lima, por segunda vez

Desde la ventana del taxi podía apreciar un número considerable de personas que estaban fuera de un local. Las chicas lucían atrevidos vestidos, ceñidos al cuerpo, con zapatos de tacones altos; otras tenían un look más relajado, medio hipster, con el cabello pintado de azul, verde o con peinados estrafalarios y sus infaltables lentes enormes, demasiado retro. Los muchachos eran más casuales, vestían camisas o blazers. 

-Aquí es –dijo el taxista.
-¿Aquí? –nos preguntamos.
-Sí, esto es Plaza Butters –respondió- de acá otra discoteca está lejos. 
-¿Y qué tal la otra calle? –dijo Miguel.
-No se los recomiendo, ayá es muy peligroso –siguió advirtiendo el taxista- además solo esto es Plaza Butters, lo demás ya es otra dirección, otra calle, otro lado. 

Miré la calle y sí, esa era Plaza Butters, había estado ahí cuando fui al Iguana Rana por el tono de una amiga de colegio y unos años después cuando fui al Barranco Bar por el concierto de diazepunk por sus 10 años. No sabía que ese mismo local tenía muchos nombres según días y fechas. 

-¿Ese no es el Barranco Bar? –le dije a Miguel- aunque esa gente no luce salsera, ni cagando, estos huevones son más de la honda de Noise. 

Miguel le dio cinco soles al taxista. Bajamos. Decidimos darnos una vuelta por la Plaza Butters, llegamos a Noise y antes de entrar, compramos una cajetilla de Marlboro de 20 y un encendedor. Vimos que había dos puertas, una se entraba con lista y la otra con invitaciones. Saque las mías e hicimos cola. Un sujeto que estaba en la puerta pedía DNI. Supuestamente el ingreso era para mayores de 21, yo no tenía problemas porque había cumplido 22, pero Miguel tenía 20. Como estamos en Perú, esas restricciones son un saludo a la bandera, es más, vi a gente que a duras penas tenía 18 años y disfrutaba del tono. Entramos, las huevas. Una chica de sonrisa angelical, estaba parada en la puerta, desglosando las invitaciones y entregando pines. Más allá, se encontraba un señor medio gordo que tenía entre sus manos un botellón enorme con un líquido medio negruzco, la botella tenía el logo de la discoteca. “¿Qué es eso?”, le pregunté. El sujeto respondió que era un combinado de varios tragos. Miguel y yo nos miramos y decidimos probarlo. No sabía tan mal, pero estaba un poco fuerte. Sentía como que mi garganta ardía. Seguimos de frente. 

Nos ubicamos al costado de la barra. En ese momento Pyramids eran los encargados de poner a bailar a la gente, aunque a esa hora había pocos asistentes. La noche recién empezaba. La gente se aproximaba a nosotros para comprar trago en la barra, en el momento menos inesperado se acercó una chica medio alta, de contextura delgada y cabello marrón. “Hola, brother, ¿puedes regalarme un pucho?, porfa”, me dijo mostrando sus perlas brillantes. Busqué entre mis bolsillos y no tenía la fucking cajetilla, le pedí a Miguel y se la entregó, la chica delicadamente sacó uno, agradeció y se esfumó con su grupo de amigas. 

Había pasado un tiempo considerable. “Oe, ¿sacamos chelas?”, le dije a Miguel. Asintió con la cabeza, le entregué veinte soles e hizo cola. Luego de unos largos minutos me entrega un vaso grande lleno de chela. “Vamos adelante, brother”, le dije. Nos fuimos hasta el escenario y pusimos nuestros vasos en la madera del estrado. 

I am Genko subió al escenario y metió unas bombas alucinantes, se lució de principio a fin. La gente empezaba a motivarse y sacaba sus pasitos de baile. Los fotógrafos subían y capturaban los mejores momentos. Entre los que bailaban, había un tipo vestido de negro, que estaba stoned, subía al escenario a hacer sus huevadas. A los minutos varias chicas, no queriendo quedarse atrás, lo imitaban, bailando como taboleras. La locura bajó cuando subió Danny Em y con su techno monótono, dio un respiro a la audiencia. Ya nos habíamos acabado las chelas. “Oe sacamos otras”, le dije a Miguel. Me respondió que sacara solo una, dándome un billete de veinte soles, me fui a la barra, volteé y vi que Miguel me seguía, “oe, anda aya para que guardes sitio”, le dije. Regresó mientras yo seguía caminando rumbo a la barra. Decidí sacar dos, total, you only live once. Son esas huevadas que nunca olvidaré, cuando me entregaron las chelas, se escuchó a lo lejos: “Hi Peru, we are Designer Drugs”. Volteé y regresé al sitio inicial, levantando las chelas para no derramarlas en el camino. 

Designer Drugs fue una locura, tocó Drop down, Drugs are in control, Zombie, Fuck the system (Designer Drugs remix), The Bloody Beetroots feat. Gigi Barocco - Volevo un gatto nero (you promised me) y otras canciones que ya ni me acuerdo, ya que mi cabeza explotó del indescriptible placer producido por aquellos deliciosos sonidos. También le metió de todo, desde Trap, dubstep hasta mixes chikielectro (EDM). En pleno set, un huevón se me acercó y me grabó haciendo mis pasitos recontra ravers, por fin, podía ser yo mismo. Aquella noche, sin dudas, me encontraba en el paraíso y el sonido que salía de esos parlantes era sinfonía que alimentaba mi júbilo.

Sin avisar se fueron. Acto seguido, los reemplazó la sur-koreana Jumi Lee y le metió un rico e interesante techno. Ya eran cerca de las 4 am y estaba cansado hasta las huevas, terminamos nuestras chelas y como las cosas que suceden, abandonamos el lugar. Faltar a la universidad ese día y al siguiente, valió la pena, tremenda fiesta, inolvidable. Increíble Noise, felicitaciones por su primer aniversario, fue un golazo traer a tremendos DJ’s. De ahora en adelante, los tendré en cuenta para pasar mis solitarios viernes nocturnos.


miércoles, 26 de marzo de 2014

Superclub Closing Summer 2014

A pesar de haber estado más de tres meses en Estados Unidos, no tuve la oportunidad de ir a un rave aya. No cabe duda que en Perú, mi tierra querida, tenía que quitarme el clavo.

Eran las 2:35 pm y recién llegabamos al boulevard de Asia. "Putamadre, tenemos las entradas de club 2 -que nos permitia el ingreso hasta esa hora- ¿nos dejarán entrar?", nos preguntabamos mi hermano, su pata Nacho y yo. Tomamos un taxi que nos dejó cerca a la playa El Rosario, pagamos 15 lucas entre los tres. Desde la ventana del auto podíamos apreciar a la gente sentada, vestidos muy veraniegos y el colorido escenario. No eramos los únicos con el problema de las entradas, así que le preguntamos al de seguridad y nos mandó a la boleteria, el que atendía nos dijo que teníamos que hablar con el administrador de Loop que estaba a escasos metros de nosotros. Nacho habló con él y quedó en que íbamos a ingresar si pagamos la diferencia de la otra entrada (club 4:30), volvimos a la boleteria y el Nacho pago 60 soles por los tres, osea 20 por cada uno. Entramos. Al principio no había mucha gente. La música era muy chill out y pensamos que así iba a ser todo el día, vaya que nos equivocamos. Sacamos tres cervezas, Miller, para comenzar. Entre trago y trago todo mejoraba, entrabamos en ambiente. Más gente ingresaba, más pinches drogadictas de mierda hacían el ridículo y mostraban sus lujuriosos cuerpos. Subió Rodrigo Lozano a pinchar y no decepcionó, dejó su pastrulo deep house y le metió hartas bombas. En medio set llegó otro amigo de mi hermano, Arturo. El sol aun no se iba, sacamos mas chelas. Alcohol, puchos, buena música y variedad de género, flacas ricas, hartas vibras y un rico verano que se despedía hacía especial aquel día.

El tono se armó cuando subió Hector, ese brother fue un hijo de puta, la gente no dejaba de bailar. Rendido me fui a comprar hamburguesa a diez soles, un sucio pan con una carne sin papas. Había una chica de cabello morado, crespo, que tenía el peinadito frikie de Skrillex, cerca de nosotros, que no dejaba de bailar, en una de esas, un fotógrafo cual ninja capturó la imagen. Joris Voorn y Nic Fanciulli destrozaron cráneos con su techno intenso. Ya estaba cansado en esos momentos, solo bailaba en mi sitio; todo estaba super chilling hasta que vino una fémina de unos dieciocho-diecinueve años, vestida con un top blanco y un shorcito azul que empezó a bailarme de la nada, traté de seguirla pero no pude estar a su level, peor que me agarró frío (en fin, si lees esto aqui estoy :B ya sabes -risas-). El muchachón Nacho también tuvo algo anecdótico, dos flacuchas adictas pasaron por nuestro lado y al verlo bailando como un droguie le preguntaron si tenía MD, ayayay, está juventud, carajo. Cerca de las 11 nos fuimos al boulevard de Asia a seguirla a un antro llamado Nórdico, pero eso ya es otra historia, mis fieles lectores.


martes, 20 de noviembre de 2012

Creamfields Perú 2012

Abro la puerta de mi casa y veo al loco, salgo, lo saludo y nos dirigimos al paradero. A medio camino saco la cámara de mi pantalón (en una parte recontra caleta) y lo guardo en el bolsillo de mi polera negra. Mientras caminábamos loco me decía un y mil pretextos. Me paré y le dije que si no quería ir no importaba, pero qué chucha iba a hacer con su entrada. Luego de parlotear un rato y al llegar a la casa de Blind, llegamos a la conclusión de que vendiera su entrada. Al ver que no iba a ir con él, le dije a Blind que guarde la cámara en su casa porque no había motivo para llevarla ya que íbamos a ser dos puntas nada más y, además, la web de Loop había recomendado evitar llevar objetos que condicionen el ingreso. Me la bajó. Con Blind nos fuimos hacía la Richi, hacía mi querida alma matter, a esperar el bus del evento. Pensé que no dejarían subir a gente en estado etílico al bus, por eso que no hice previas, pero me llevé la sorpresa que frente al bus la gente se embriagaba sin problemas y control. “Putamadre”, pensé. Subimos. El bus era bien apagado, como decían las malas lenguas, sin música, peor que cementerio. Detrás de nosotros se sentaron un par de gringos, no sé de dónde chucha eran, que hablaban huevadas en inglés. Uno de ellos era bien amanerado y repetía: “Oh, my fucking god”. Más allá, estaban unos wachiturros que pensaban que algún dj iba a tocar un mix del baile del caballo. Sin duda, eran la pose en persona.

El puto bus nos dejó a medio kilómetro del local. Caminamos a oscuras. En el camino un pastrulín me preguntó si tenía grifa. ¿Cara de dealer, qué mierda tenía? Le dije que no y seguí. Llegamos al lugar, antes de entrar, esperamos para vender a alguien la entrada del loco. Le dije a Blind que me ayudara a vender a lo que me dijo que no. Le dije: “si vamos a estar parados como pichulas, mejor entramos de una vez”. No respondió. De pronto, se acercaron a la boletería un grupo de tres chicas bien ricas con un brother. A los segundos se acerca un piraña ofreciéndoles entradas. Ellas no le pararon balón y le obligaron a retirarse. Sin pensarlo me acerqué a ellas, estaba cansado de esperar, y les dije: “Hola, tengo una entrada general, ¿quieren?”. Una de ellas me dijo que sí y me preguntó a cuánto lo estaba vendiendo. Le dije a 120, a pesar de que al loco le costó 139. En la vida iba a venderla al mismo precio o más. No había sentido, frente de nosotros había una boletería donde ellas podían comprar sin correr el riesgo a ser estafadas. La chica vio la entrada y quedamos en que iba a ir hacia la cola con la entrada. Si entraba me pagaba. Chasquié la boca y como no tenía otra opción ya que la gente que venía, todas, tenían su entrada y ya estaba harto de esperar, acepté. Hice cola con el brother que estaba con ellas. El tenía la plata. Lo que me pareció raro que esas chicas eran de la “alta sociedad”, bellas como las estrellas de una noche memorable, mientras que el pata era de rasgos étnicos que al hablar lo asentaba más. Eran totalmente diferentes. “¿Cómo chucha ese huevón sale con esas conchasumadres”, pensé. Había un millón de opciones: o eran amigos de universidad porque no era enamorado de ninguna de ellas o tenía harta plata o por último, era cabro.

–¿Por qué compraste dos entradas? –me dijo extrañado.
–Nada, esa entrada es de un brother que a última hora se desanimó y me dijo que la vendiera –le respondí– medio huevón es ese conchasumadre.
–¿Es tu primer Creamfields? –añadió.
–He ido a eventos de Loop como Superclub y Loop Arena pero es la primera vez que voy al Creamfields.
–Aya –respondió.

Entramos. Me pagó. Una vez con la plata en mi bolsillo nos fuimos hacía el Main Stage donde estaba tocando el che Hernan Cattaneo. En el trayecto compramos un par de latas de Miller y posteriormente una cajetilla de Lucky Strike convertible a un cojudo de seguridad. El pendejo me quería vender a veinte soles la cochina cajetilla. Al final quedamos en diez soles, ya que todas las cosas en los raves se triplican y cuadriplican el precio: las latas de Miller estaban doce soles, la botella de agua personal estaban ocho soles. Debo confesar que no soy un fan del tech house pero un rave sin techno, minimal, deep y tech-house no es rave. Tocó muy sobrio, no deslumbró ni aburrió. Su set fue medio progressive house y medio tech-house.

A eso de las 2;15 am., como decía el set time, subieron al escenario, dos rubias, altas y con una gran sonrisa. Eran las gemelas Nervo. Con su electro house y estilo medio pop sorprendieron a los asistentes. La primera hora estuvieron estupendas. Comenzaron su performance con The way we see the world, luego tocaron we are all no one, you’re gonna love again, Reason, Something to believe in, Irresistible, Here we go (Hard Rock Sofa & Swanky Tunes), Reload (Sebastian Ingrosso & Tommy Trash) y remixes de Nicky Romero como Toulouse, entre otras. La segunda hora estuvo medio aburrida, con el mismo estilo. A mi humilde opinión, darles dos horas en el Main Stage de un Creamfields es demasiado, una hora hubiera sido genial. La gente estaba esperando con ansias el performance de Armin, el dios del Trance, el 5 veces número uno según el TOP MAG. Mientras tanto, nos dirigimos al medio del Main frente a la caseta de Barena, a sentarnos en el puto grass. Cerraron su presentación con unas palabras “It’s been amazing to play in Peru… love ‘u guys”. Déjenme confesarles que me encantó su inglés australiano, demasiado elegante.



El reloj marcaba las 4:15 am, era el turno de Armin. La gente se emocionaba más cada segundo que pasaba. El Main Stage se llenó en un santiamén. Todos querían escucharlo y estar en el paraíso. Su set comenzó con “We are here to make some noise”, sí, el video donde sale haciendo algunos malabares con el balón. Su set fue grandioso. Tocó, de las que me puedo acordar: Emma Hewitt feat Dash Berlin - Waiting, Faruk Sabanci - Elveda, Zedd feat. Matthew Koma - Spectrum (AvB Remix), Beat Service - Fortuna, AvB feat. Jennifer Rene - Fine Without You, Laura Jansen - Use somebody (AvB rework), AvB VS Sophie Ellis - Not giving up on love, AvB feat Ana Criado - I'll listen, Omnia & IRA - The fusion, Gareth Emery feat. Christina Novelli - Concrete Angel, Zedd - Spectrum (AvB Remix), AvB feat. Sharon den Adel - In and out of love. Spectrum fue lo mejor de la noche. En los visuales uno podía ver la letra y cantarla a todo pulmón, los lasers increíbles y los juegos artificiales hacían que la noche sea holandesa, sea trance, sea de Armin. Hubiera sido inolvidable si se tocaba una de Above and Beyond como Sun and Moon o Thing called love, pero bueno, no todo se tiene en esta vida, ¿no? Al terminar su presentación, bajó y como pocas celebridades, humilde, se acercó a los fans que estaban cerca a las barandas y firmó algunos discos, polos y algunos senos. Armin, vuelve pronto, el Perú necesita a gritos un “State of Trance”.




PD1. A muchas personas dentro del local le robaron sus pertenencias como celulares, cámaras, bolsos, entre otras cosas. LOOP, deja de vender tan caro las cosas en tus eventos y preocúpate en invertir en una buena seguridad. 
PD2. El bus del evento (Creambus) debe dejar y recoger a las personas en la puerta del local, no a medio kilómetro. Gracias a eso dieron cabida a accidentes y robos. 
PD3. Inviertan en un line-up más equilibrado, más variado. Mucha gente tuvo que vender sus entradas al ver que el line-up no satsifacía sus expectativas. 

lunes, 1 de octubre de 2012

Lima Vive Rock 2012

Mis queridos y cultos lectores, utilizo este medio para escaparme de la realidad, de los problemas mundanos, los exámenes de la universidad, la gente hipócrita y, cómo dice Leuzemia, “A la mierda lo demás”.

Me encontraba sentado en la parte posterior de un bus junto a Maloko y Mishel, intercambiábamos anécdotas, mientras nos pasábamos vasos de alcohol. ¿Qué, chupando en un bus?, sí, y nos llegaba al pincho, en verdad. El pisco estaba potente. Era hora de cerrar la botella y volverla abrir pero cuando estemos en tierra. Nos dirigimos a Plaza Francia y sin importar las reglas, la constitución y toda esa mierda enferma volvimos a chupar, esta vez, con la consigna de acabar el destructivo trago mezclado con gaseosa blanca, contenido en una botella verde y asquerosa. “Recordar es volver a vivir”… no se pueden imaginar cuanto me encantó. Creo que ya era hora de hacer lo que hacía en mis épocas de chikipunk. Sin querer, me había convertido en algo que aborrecía: me estaba convirtiendo en una persona común, una simple oveja del rebaño, consumista, pendiente de la moda y adicto a basuras que contaminan el cerebro (no me refiero a las drogas).

Ancianos, wachiturros, señores desempleados, niños, todo tipo de ser humano pasaba por nuestro lado y nos miraban extrañados. ¿Chupar frente a una iglesia? Ahora que me doy cuenta, fue sin querer, sólo fuimos en busca de un lugar propicio para alcoholizarnos. El celular de Mishel le daba color al conjunto de momentos pasados allí. De fondo se escuchaba canciones del ayer como Rezaka, Tragokorto y esas bandas a las cuales íbamos a apoyar incondicionalmente casi cada sábado mágico. Debido a las necesidades fisiológicas nos enrumbamos hacia el Real Plaza. En el camino encontramos a Alejandra, la hermana de Maloko, y su enamorado. Los saludamos importándonos un carajo si estábamos ebrios. Seguimos tomando. La gente nos miraba asombradas. Una vez que logramos hacer que no quede ninguna gota en aquella botella, corrimos hacía el Parque de la Exposición. “Ya está tocando 6 voltios”, dije. En el trayecto me tropecé y me levanté. No hay nada más rico que correr ebrio una noche semi-gélida frente a postes humanos.

La organización del concierto estuvo aceptable. El ingreso era un poco jodido porque tenías que hacer una gran cola, bueno, eso evitaba el desorden. En la puerta te quitaban botellas desde gaseosas hasta frascos de perfume, también comidas. Entramos. El pasto permanecía verde, perfecto como un paraíso. Recuerdo que en ese lugar dancé dos veces en los concursos del colegio, fui al Rock en el Parque IX, tenía su fucking historia esa huevada. Volvimos a correr hacía el escenario. Un mar de gente nos impedía acercarnos más al pogo. Escuchamos pocas canciones de 6 voltios. Luego tocó Masacre. Debo confesarles que no soy hincha de esa banda y a pesar de mis 6 años de asistir a conciertos subterráneos era la primera vez, según me acuerdo, que los escuchaba. Nos metimos al pogo y a punta de puñetes, feroces patadas, cabezazos y saltos increíbles tornó sentido esa noche. Cuando tocó Rafo Raez y los Paranaoias, salimos en busca de comida. Anticuchos y emolientes apaliaron nuestra hambre. Entramos con más gente, se habían apuntado Alejandra y su enamorado, cabe resaltar que a ellos no les gusta el rock ya que son amantes de la timba y ritmos latinos.

Un gran Daniel F daba vida a canciones indescriptibles como “El asesino de la ilusión”, “la senda del pastel”, “al colegio no voy más”, “Demolición”, entre otras. Me acuerdo que a pesar de que estábamos considerablemente distanciados del pogo entre Mishel, Maloko y yo hicimos un mini pogo. En pleno concierto una pareja de homosexuales empezaron a besarse. Conchasumadre, la gente los miraba sorprendidos, asqueados y confusos. Posteriormente, la pantalla del escenario se desconectó de la realidad y empezó a rotar un video misterioso. Dicho medio audio visual era una parodia a un conocido programa: “Yo ya fui”, explicarlo está de más. Fue muy cómico. De repente, subió La Mente con su ritmo medio hippie, regue y ska. Algunos pastrulos empezaron a saltar y a mover la melena… Las horas pasaban, ya era hora de irnos. Ya habíamos gozado lo suficiente.

PD. Concierto organizado por la Municipalidad de Lima el 22 de Septiembre del 2012.

sábado, 23 de junio de 2012

Cyberpunkers en Lima

Le entrego las cuatro lucas correspondientes al taxista, agradezco y cierro la puerta. Entramos a Plaza Hogar. “No se escucha bulla”, dijo Miguel. “¿Oe verdad no?” respondí, a lo que añadí que el local se ubicaba en el tercer piso y fácil no llegaba el sonido hasta el lugar donde nos encontrábamos. “Putamadre, alucina bajar por estas escaleras (que por cierto eran enormes) ebrio, una huevada” dije, ya había ido a un tono en el mismo lugar y llegué a la conclusión de que ese no era un lugar para hacer fiesta, que si sería organizador correría el gran riesgo que los asistentes, alguno, se caiga por su estado etílico. Pero no me importó, el roche no era mío, más bien iba a disfrutar.

Entrego las entradas, el VIP se cerciora de que no tenga nada ilícito ni punzo cortante. El local lucía vacío. Eran casi las diez y media. Un tipo parado frente a un laptop, remixeaba a Datsik, Skrillex y otros exponentes del dubstep: era Ciux. No lo hizo nada, nada mal. Podría decir que después de Cyberpunkers fue el mejor, sin dudas, un excelente telonero. La gente entraba de a pocos. Fuimos a la barra en busca de alcohol y cigarrillos. Fui con la intención de tomar Corona, pero al parecer no había, a lo que pedí Cusqueña, que por cierto costaba doce soles, ósea, tres veces el precio normal, que chucha, valió la pena. Ni que se diga el precio de los cigarrillos, diez soles una puta y asquerosa cajetilla de Pall Mall, un robo a mano armada.

La gente empilada abandonaba sus asientos y se iba directo al fucking dancefloor. Pasos robóticos, saltos, gritos ensordecedores, manos arribas, una verdadera locura, gente desenfrenada, era el paraíso. Gufi Mon mezclaba algo diferente al dj anterior, mezcló un poco de techno, house y trance, hasta remixeó a Tiesto y luego a Aoki. Sacamos otra chela y chupábamos moviéndonos al ritmo de la música. Me dirijo al baño, entro y abro la puerta, el wáter estaba asqueroso, no puedo reproducir lo que vi, vomitaría de tan solo imaginarme. Las ganas eran más que el asco. Cierro los ojos y orino. Salgo y me voy a lavar las manos, al costado mío se encontraba un tipo blancón, alto, bien parecido, uno de esos brothers de la high life. “Habla que fue adentro, flaco”, dijo. “Puta, una cagada huevón”, dije. Se río. “Provecho”, dijo. Abrí el caño y no salía agua. Habían cortado el agua apropósito, para que los roleados deseosos de agua paguen la cantidad más absurda y alta en cuestiones monetarias.

Flacas extremadamente hermosas pasaban alrededor, flacas ebrias, stoned, flacas, flacas everywhere. Un gringo me pidió el pucho, estaba cagadazo, no sabía ni lo que hacía, le dio un toque y me lo devolvió, gracias dijo yéndose. Ghenko tocó excelente. Luego tocó Thomas Young, en ese momento ya estábamos cansados. Salimos a tomar un poco de aire. Mientras tanto, la flaca más rica del tono estaba con un huevón entrando y saliendo, el VIP estaba podrido, hasta que una vez le dijo: “Si vuelven a salir, ya no van a entrar”. Claro, ellos hicieron caso omiso.

Miraba con atención los cadaveres vivientes moviéndose con dificultad y otros tirados en los muebles negros. Pensaba, al mismo tiempo, en cosas que carecen de sentido. De pronto,  escucho un sonido diferente, un sonido específico, era obviamente Cyberpunkers. "Ellos son", le dije a Miguel, "entremos". Massi enmascarado le daba vida a obras de arte que se tornaban en sonidos estridentes y deliciosos al oído. Compramos otra chela, una sucia Pilsen verde, y un redbull. Cyberpunkers tocó: “I needed to go”, "Reptil" (remix a Skrillex), “Killing in the name” de Against Machine, “Wow”. Cuando tocó “Fuck the system” destrozó el local, el mundo giraba sobre Massi, los pasos de los ravers retumbaban el piso. Hacia mi pasito de robot, saltaba, gritaba, coreaba, gritaba mil veces: “Fuck the system”, mientras grababa con mi celular. El cuerpo ya no me daba para más, me fui a sentar. De repente, como un ninja se aparece un fotógrafo y captura el momento. “¿Tú crees que salgamos en las fotos de Cyberpunkers”, dije. “De todas escogerán las mejores, no creo”, dijo Miguel.

Ghenko enmascarado y ubicado al costado de Massi, me señaló y luego al dancefloor. Me paré de inmediato y con mis pasos estrambóticos seguí retumbando el piso. Bailé hasta las 5:30 am. Una vez que Cyberpunkers terminó su presentación nos dirigimos a descansar de nuevo, sentados en los lujosos sofás que habían, haciendo hora hasta que salieran los rayos del sol. Al costado de nosotros, estaba un sujeto dormido, parecía estar pepeado, estaba totalmente cagado y solo. Una chica se acercó con su enamorado y trataron de convencerlo a que saliera, a que se despierte, a que dejé de estar como un huevón, solo, triste y pepeado. El sujeto no les hizo caso y siguió durmiendo. El tiempo pasaba, venían trabajadores de la discoteca a limpiar el piso, llevarse las botellas, uno de ellos nos invito a abandonar el lugar, “el local ya va a cerrar”, decía. Nos fuimos. El regresarnos a nuestras respectivas casas fue otra historia… Si me dijeran que valió la pena todo lo que pasé para ir, diría que sí, valió la pena. Nunca podré sacar de mi mente aquellas imágenes, aquel tiempo vivido. Saber que la vida es una mierda pero tiene pequeños momentos tan mágicos, me da ganas de seguir luchando.

lunes, 13 de febrero de 2012

Crónicas de una muerte anunciada (Teatro Británico)

Llevaba un poco más de diez minutos de retraso. Mi vista se empañó por una muchedumbre interracial. Entro a Metro. A lo lejos lo divisé, un muchacho entrado en carnes, con un polo manga larga negro y un pantalón azul. Era Apolaya, un viejo amigo de las épocas del colegio. Me acerco y le estrecho la mano, en seguida, nos dirigimos al paradero. El día era perfecto, el sol no jodía tanto como otros días de verano, como otros días de enero.

Subimos al bus. Me senté en la parte de la ventana. En el trayecto Apolaya me hablaba de sus sueños de pertenecer al conservatorio, de lo tanto que se había esforzado para ser un tenor, de sus experiencias musicales como la de cantar en el coro de Miraflores. Miré donde estábamos, faltaba demasiado, recién estábamos por Wilson. “¿Causa, firme que cuidaste en el concierto de Green Day?, me hubieras avisado”, le dije. Me contestó que me hubiera dejado entrar gratis y que sí me avisó, pero eso ya carecía de importancia, lo hecho está hecho. Me contó, también, su experiencia como bodyguard, que había cuidado conciertos de música comercial, discotecas del cono norte hasta raves; que hacía cutras en los eventos, qué había encontrado a una pareja tirando en algún lugar oscuro, en fin, tantas cosas. En San Isidro subió un loco, un artista urbano con una mini radio en el hombro y rapeó una canción de una melodía agradable, sin duda, era arte, después de todo, en algunas de sus expresiones, no como la basura del reggaetón que repiten tres palabras en toda la canción coqueta, coqueta, coqueta, y lo peor de todo, tratan a la mujer como un objeto sexual. Se lo mereció: le entregué una moneda de cincuenta céntimos, “gracias viejo”, me dijo con una sonrisa en el rostro. Luego empezamos a discutir sobre los nuevos hits del verano, las diarreas musicales como llamo, auch si te pego, el choque, tírate un paso y tantas barbaridades. Cuando nos percatamos, ya estábamos en el óvalo frente al parque Kennedy.

Bajamos y caminamos hacía el Jr. Bellavista. Las calles lujosas de Miraflores mutaban a calles de caserones antiguos, callejones y arquitectura old fashion. Observamos un edificio rojo, imponente, y entramos. Dentro de ésta, había gente de alcurnia en su mayoría, “Fácil veamos a las viejas pitucas de La Molina con el pollo Chicken”, le dije a mi compañero. Seguimos bromeando hasta que una chica nos invitó a entrar al salón. Habíamos reservado entradas con anticipación en Teleticket, habíamos escogido la segunda fila para ver mejor –no me arrepiento, fue una magnifica y acertada decisión-, había aprovechado la oferta de pagar diez soles por ser alumno del británico y otros diez por el acompañante, sin dudas, nos resultó baratazo, un precio ridículo para semejante obra. “Oe un toque voy al baño”, le dije a Apolaya. Al salir del baño veo a Apolaya tratando de cerrar el caño, “déjalo así, esas huevadas se apagan solo”, le dije. No me creyó hasta que se dio por vencido. Segundos después se apago solo. Salimos. Esperamos las tres llamadas del pre acto. La gente dejó de hablar y apagaron sus celulares. La actuación, por fin, empezaba.

La obra empezó cuando todos los actores salieron por la puerta cantando, era casi uno de los últimos actos de la novela. Para los que nunca han leído al Gabo García Márquez, déjenme decirles que serán confundidos por su tiempo no lineal, empezando con el presente, yéndose al pasado, volviendo al presente, otra vez en el pasado y terminando en el presente. Nasario, un muchacho rico vestido por ropas blancas, -caracterizado por Emanuel Soriano- es el personaje principal, toda la obra se enfocó en que iba a ser asesinado por los hermanos Vicario –caracterizados por Oscar López Arias y Franklin Dávalos- para así vengar la honra de su hermana –caracterizada por Nidia Bermejo- que había sido devuelta, por no ser virgen, del matrimonio por Bayardo –caracterizado por Sebastián Monteghirfo-, un hombre rico que cuando la conoció decidió casarse con ella, sorprendiendo a todos con su dinero. Hay una escena muy graciosa en la cual estaba la chica no virgen junto a sus hermanas –caracterizadas por Leslie Guillén y Stephanie Orue- rifando una radiola antigua, se acerca Bayardo y le pregunta el costo del aparato, ellas le dicen que no está en venta sino que va ser rifado, a lo que Bayardo responde: “entonces es más fácil, ¿Cuántos boletos quedan?, ellas les responden doscientos y él rápidamente saca el dinero necesario para comprar las doscientas y se va con su “premio”, presuntuoso. El personaje que fue el único testigo de la muerte de Nasario fue caracterizado por Gonzalo Molina. Una sensual Ebelin Ortiz protagonizó a una prostituta, Tommy Parraga hizo el papel de policía y del amigo de los gemelos. Víctor Prada protagonizó al padre, cura, representante de la iglesia. Gabriela Velásquez hizo el papel de la mama de Beyardo. Carlos Mesta protagonizó al padre ciego de los hermanos Vicario. Carlos Victoria protagonizó al carnicero que les entrega los cuchillos a los hermanos Vicario. Y como olvidarse de Claudia Dammert que se lució protagonizando a la mamá de los hermano Vicario castigando a la joven no virgen. La obra genial, espectacular, la gente no dejaba de aplaudir al término de la obra. Los actores, soberbios, se lucieron de principio a fin. No me arrepiento de haber ido a verla, es más, ahora aprovecharé ser alumno para asistir al teatro con entradas a precios ridículos comparados a la calidad de las obras que se dan es ese teatro.

martes, 13 de diciembre de 2011

25 años después

Luego de mucho tiempo volvía a los Olivos, aquel lugar donde cada sábado era infaltable algún festival rockero de la movida subterránea. Salía del Mega Plaza junto a Miguel, un amigo que conocí en las etapas de indecisión y futuro incierto (épocas de la pre), rumbo al concierto por los 25 años de Psicosis. Las calles me resultaban irreconocibles, el cielo más gris que nunca, los mecánicos y pirañas por doquier, mujeres nada atractivas. Luego de unos largos minutos llegamos al Honey. Me resulto extraño e inimaginable que las afueras del local estuviese vacio. Rápidamente venían recuerdos a mi mente, un mar de personas vestidas de negro, fumando, tomando, haciendo la calle su hogar.
Me acerqué al gorilón de la puerta y le dije que era el ganador de un concurso por facebook y por ende, tenía pase libre. El descerebrado sujeto me llevó hacía uno de los promotores y luego de intercambiar algunas palabras y ver que mi nombre, en efecto, estaba en lista, entré. Miguel tuvo que pagar entrada como cualquier mortal.
Harta bulla, tonadas monótonas, la tía vendedora de sándwiches, grupos de amigos, enamorados, ganes, pogo en medio del local, cerveza Brahma, el tío vendedor de fallos, son imágenes que evoco al escribir este intento de crónica. ¿Fue diferente este concierto? Sí, sin duda, el local estuvo medio vacío hasta la noche, la gente de la vieja escena se mescló en la sociedad, algunos, como yo, volvieron después de largo tiempo, hubo muchas, muchas caras conocidas, gente con su primer pogo, un asco por cierto, un pogo con harto salto, ¿dónde está el pogo true punk o el pogo de vueltitas? Pero bueno, gente viene y gente se va.
Llegamos cuando estaba tocando De la Nada, lo único bueno fue su famoso “Llantos y sonrisa”, canción que animó a la gente a armar un buen pogo. Posteriormente, subió Aeropajitas con su buen punk rock, tocó las canciones de siempre. Luego subió 40 gramos, tocaron sus canciones antiguas, realmente me hicieron recordar épocas de colegio, cuando hacía mis tareas escuchando el álbum “Jugo de naranja”, fue la primera vez que me agradó tanto una presentación de los 40 gramos. Inyectores y Tragokorto no lo hicieron nada mal. Terreviento con sus locuras, gritando “todos calatos, carajo”, tocando “bala perdida, “maldita hermosa”, incentivando que la gente haga suya las canciones, si es que lo intentó, lo logró.
Fue un concierto distinto pero me gustó, no, mentiría, me encantó. Aunque no haya escuchado a Diazepunk o Valerie Series o bailado ska con Psicosis, estuvo estupendo, quizá faltó un agresivo Serial Asesino, un multigénero Difonia o un chikipunk 6 voltios. Pero bueno pues, no todo se tiene esta vida. Asistir al concierto me hizo sentir vivo de nuevo, no me arrepiento de volver a lo que era antes, quizá con mucha universidad particular y sitios que no solía frecuentar, me había convertido en lo que antes repudiaba, nunca es oportunidad de cambiar o, bueno pues, volver a sus orígenes.

viernes, 28 de octubre de 2011

Semana de la FACEE - URP 2011

Desde lejos se podía sentir el ambiente cargado de júbilo, emoción y grandes expectativas. Pasé por el anfiteatro a las 2 pm. y ya habían separado asientos. “¡Qué tales pajeros pues!”, pensé. Me dirigí rápidamente hacia el unipersonal de Machín, se iba a realizar en la tensionada. La verdad no hubo mucho control a la hora de entrar, posteriormente me enteré que dejaron entrar a gente que no se había inscrito a las conferencias, tan sólo para asegurar un lleno total. Realmente fue un punto negativo para la organización porque iban a perjudicar a los que llegaban tarde pero ya habían pagado y se habían inscrito a las conferencias, pero bueno, no me interesa mucho ya que no fui uno de esos perjudicados. Entro y veo un brazo levantado, era Henry, me dirijo hacía donde estaba, a su costado estaba Keyla y Gretel. El calor era increíble, extremo e insoportable. Silbidos se escuchaban: la función no empezaba aun. En el momento más inesperado, sube Machín con un traje negro, saltando y bailando; fue sólo cuestión de minutos para que contagie la alegría al acalorado público; el show fue dedicado a su madre con mil y una anécdotas contadas con gran humor negro y sarcasmo. Los colones hacían lo imposible para ver. Luego de cerca de una hora de función y una vez acabado, el profesor de Marketing Estratégico hace presente a Machín un reconocimiento a nombre de la universidad. No es por nada, pero la URP, mi querida Richi, está mejorando notablemente en cuestión de cachimbos, profesores, nivel de enseñanza, infraestructura, tecnología. Claro hay muchas cosas que deben de mejorar como las máquinas del primer piso de económicas, la atención de las secretarias, la mala organización (aunque se ve una ligera mejora) y algunos profesores que simplemente no deben ya de enseñar (debido a su edad y su desactualización del mundo global cambiante).

Era una locura: gente corriendo, empujándose, vociferando. El anfiteatro estaba cubierto por una barrera humana. Lo sabía, me lo imaginé, es por eso que no llevé mi cámara fotográfica, mis posibilidades de ver a las modelos eran ínfimas. Gretel me dijo: “entra por ahí” y ya estábamos adentro. Nos sentamos en un lugar y en otro y en otro, hasta que, al fin encontramos un lugar perfecto para ver el show. Para amenizar el entorno, un payaso saca a bailar a dos bellacas. Nunca me imaginé que una de ellas iba a bailar tan putescamente como lo hizo, sin duda fue la ganadora de lejos, consiguió entradas dobles para el concierto de Víctor Muñoz. Las ansias crecían, la gente estaba desesperada, el humo de los cigarros rodeaban el anfiteatro, risas nerviosas se convertían en silencio cuando una modelo ingresó y con una sonrisa y mostrando tan descomunal cuerpo hacía suya las miradas y atención. Las modelos que desfilaron fueron Mari Cris Rubio, Jazmín Pinedo, Vanessa Tello entre otras y dos huevones. Cuerpos tan perfectos nos dejaban, a los hombres, con la cara de idiota total. Aquellas féminas parecían ser de otro planeta, otra galaxia, eran otra cosa. Lo más cómico fue que a un modelo, las flacas no le paraban bola y al otro sí. Vanessa Tello demostró porque fue MISS REEF, no caben palabras para describirla. La revelación fue Jazmín Pinedo; ya la había visto en persona en la premiación del Blog Day, aquella vez ella estaba en traje de anfitriona; pero esta vez deslumbró al público con su cuerpo imponente. Mari Cris Rubio, ¡Dios mío!, nunca imaginé que tendría el rostro tan perfecto, cada vez que la veía no dejaba de pensar que era una princesa, una barbie de verdad, perfecta, increíble. Las demás modelos que no sé sus nombres no bajaron las expectativas, para qué, estaban al nivel de la ocasión.

PD1. Luego del desfile de modas tocó Bareto. Debo confesarles que no soy un hincha de esa banda, pero bueno, fácil si hubiera estado un poco ebrio la hubiera gozado... en fin, eso fue todo amigos.
PD2. Perdonen por la foto, demasiado borrosa, pero bueno, no se le puede pedir más a alguien que nunca tocó una cámara.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Fuerza, velocidad y poder III

 “22 de julio del 2006, mi primer concierto punk. ”

Caminaba con mis primas Mishel y Gretel, y mi padre hacia el Gran Complejo. Llegamos. Afuera de dicho local estaba infestado de una juventud vestida de negro. Muchachos sentados en el suelo, sin problemas, conversando al aire libre; tomando tragos baratos y fumando cigarrillos adulterados. Un inescrupuloso vendedor se acercó a nosotros y nos ofreció entradas, al ver que no teníamos, decidimos arriesgarnos. Hicimos una pequeña cola. A la entrada un tipo enorme rebuscaba; si en caso, alguien entrara con un instrumento punzo cortante o alguna droga (En este último caso, la gente la guardaba bien, así que nunca se encontraba).
Entramos justo entre el pequeño lapso de break entre banda y banda. Nos ubicamos frente al escenario a la derecha del pogo. De improviso, subió al escenario Serial Asesino. Con sus palabrotas y saludos mentado la madre logró ensalzar el ambiente. El sonido estridente de las guitarras rítmicas y los gritos infernales de los dos vocalistas llamaba a la gente, formar un gran y salvaje pogo. La gente salía ensangrentada: con la nariz o labios rotos. En esos tiempos los pogos eran brutales no como ahora. Mi padre se cansó y se sentó al costado del tío que vendía discos y parches. Más tarde subió Tragokorto y luego Rezaka. Nunca podré olvidar a Valerie Series, el vocalista con su fina voz era capaz de cautivar a cualquiera y los gritos del chato eran demasiado, una mezcla explosiva, cantando en contra del gobierno “Lucha contra los transparentes”, problemas cotidianos “Hoy es tu día D”, “el programa a efectuado una operación no valida”. Pero Terreviento se llevó las palmas ese día, flameando la bandera del Perú (homenajeando al país por su aniversario) y con ese discurso tan aputamadrado revelando muchas cosas certeras y la realidad del Perú: “país de conformistas, de fracasados, de mediocres, de masoquistas”. En esos tiempos uno se identificaba más con la escena, no como ahora, tanto posero. La última banda que vimos fue Diazepunk que tocó temas como “canción de olvido”, “setiembre”, “algo”, “no fue mi intención”, “nid” y la cerró con “abre los ojos”. Queríamos ver a 6 voltios pero ya era tarde.

PD. Este es un homenaje a mis épocas punkekes, tiempos que quizá no volverán más.

viernes, 5 de marzo de 2010

Regreso de Metamorphosis

Ha pasado ya un día, después del concierto. Pensaba escribirlo a penas llegara a casa, pero las ideas no fluían como pensé. Tenía que descansar.

Ayer estaba en el barrio chino saliendo de un restaurante de Buffett por el cumpleaños de mi abuela. Mishel, prima que no veía hace mucho tiempo, me dijo para ir al concierto de Metamorphosis, yo ya sabia del concierto, pero no sabia si ir. Nos dirigimos a Cailloma, lugar donde se iba a realizar dicho evento. Como estaba cerca fuimos caminando sin importar el peligro de la noche; los choros que estaban al asecho y los travestis y lolitas parados ofreciéndose.

Llegamos. Estuvimos afuera un buen tiempo, noté que éste no iba a ser un concierto como los que se hacen en Los Olivos o en Barranco. Iba a ser algo más íntimo, más caleta. Los “komuneros” estaban chupando afuera, estaban vestidos de negro, todos, algunos a pesar del verano, estaban encasacados. No había nadie conocido. Como haciendo hora nos dirigimos a Quilca para comprar unos puchos. Al entrar a la tienda de libros, nos recibieron muy alegres tres tíos que estaban tomando. Una, nos atiende. Mi prima le paga con un billete de diez soles, a sorpresa de nosotros, la chica le da como vuelto cerca de dieciocho soles, habrá pensado que le dieron veinte soles. Salimos confundidos y al darnos cuenta de la equivocación de ésta, la picamos ya que en cualquier momento iban a salir y corretearnos por la plata. Volteamos la calle y llegamos nuevamente al local, pero esta vez entramos.

En el camino encontré a Sajid, un pata que no veía hace dos años, nos saludamos y seguí caminando. En ese momento estaba tocando IxAxNx. El vocalista se me hacia conocido, después de ver los saltos que hacia y escuchar esa voz característica en él, me di cuenta que era el ex vocalista de NOEXISTIMOS. Tocó regular, no aburrió. De ahí, subió Paroximia, que también cumplió pero no brilló.

Era el turno de Metamorphosis, el plato de fondo. El único motivo que tuve por ir a ese concierto. Subió Garzo. La gente estaba como loca, pidiendo que tocaran “Gokú”. Yo estaba parado muy cerca del escenario así que vi el setlist y sabía que “Gokú” iba a ser la última canción. La comenzaron con “Respirar”. Luego, tuve la oportunidad de sentarme al borde del escenario. Sentía todos los golpes que ocasionaba la gente figuretti que se paraba en el escenario y se tiraban como rockstars. Después de tres canciones tocaron “Inolvidable, imperdonable”, la mejor canción de la noche quizás. El público coreaba la canción: “Inolvidable, todo el tiempo que pasé contigo. Imperdonable, saber que ya no estás aquí”. Otros más decididos pogueaban y disfrutaban con júbilo. Esa alegría que Metamorphosis ocasionó en la gente que asistió fue innegable. Era el regreso de la banda, no tocaba hace cuatro años. En “sometimes”, un pata al querer lanzarse al público, me jala. Recuerdo como caía en cámara lenta, era una sensación única. Pensé que me iba a sacar la mierda. Felizmente, un seguridad me extendió la mano, sin dudarlo lo sujeté y me repuse. No me caí. Me bajé y luego me senté de nuevo en el borde, esta vez más atento. Después de muchas canciones, Garzo dijo que sólo faltaban dos canciones, las cuales fueron “Marihuanito” y “Gokú”. En “Gokú” se armó un super pogo, la parte del "Kame Hame-Ha" lo fue todo. Sin duda fue demasiado. Gracias Metamorphosis. Ahora si puedo decir: "valió la pena haber gastado diez lucas".



PD. Con este video verán que no miento, la gente se lanzaba del escenario como loca. Ese día lo fue todo carajo.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Insite en Lima (Crónica)


En unos de esos días de ocio en el messenger, un contacto me preguntó si habia escuchado Insite, le dije que no y me pasó el link de su purevolume, lo escuché y me llamó la atención. La banda en ese entonces no era tan conocida hasta que salió en MTV, donde se difundió demasiado, yo le llamaría “se prostituyó”. Pasado un año, entro a la Web “23punk” y me doy con la grata sorpresa de que Insite vendría a Perú y tocaría en el María Angola, si bien no me equivoco las entradas iban a costar 40 soles. Yo aún estaba en el colegio, y veía difícil juntar para la entrada y los pasajes. Se me quitaron las ganas, además de dos razones: ese mismo día era el kino de una amiga, y lo peor era que no creía que en realidad vendrían, en ese entonces el país no apostaba por los artistas de afuera. Al transcurrir los días se publica un cambio de local, ahora en el “Gran complejo de Los Olivos”, me reí porque pensé que no se iba a realizar, aunque dentro de mí no perdía las esperanzas. El mismo día, 06 de Setiembre del 2008, pensé que si en "23punk" no publicaban la cancelación del concierto, en verdad se haría, esperé hasta las 4 pm y no se publicaba ningún cambio. Como la entrada bajó a 20 soles, decidí ir, pero no tenía con quien ir, ya que a mis amigos no les gustaba esa banda, me dio igual y fui. Al bajar del carro noté algo, había una multitud de chicos “punks” y “emos” (los coloco entre comillas porque son pura pose nada más) me paltié pero dije: “que chucha... vengo por Insite, no por la gente”. Entré y no encontré a ningún conocido, justo estaba tocando una banda la cual no me gustaba, hasta que tocó Valerie Series, una de mis bandas favoritas acá en Perú. En el publico vi a Sajid, el cual me dijo que habian más foreros y fui donde estaban ellos, en ese entonces yo participaba en las reuniones de un foro.

Las ansias eran muchas, todos coreaban “Insite”, “Insite”, hasta que subieron al escenario, estaba ella, Aree, la violinista de la banda, además de las letras y las canciones de la banda, empecé a seguir la banda por ella. Los celulares y las cámaras no dejaban de tomarles foto, era una locura. Abrieron el concierto con el tema “destrózame” y demás canciones que en ese tiempo desconocía, hasta que tocaron “siempre me dejas” sino la mejor canción era la más esperada de la noche, fue lo máximo, de ahi tocaron "sola". La cerró con otra conocidaza “cielos que no lloran”, canción que animó al publico y se formó un gran pogo. Terminó la tocada y era la oportunidad de tomarnos foto con ellos, al final me tomé foto con Kon el vocalista, y la infaltable Aree, además de tenerla de cerca y apreciar su belleza. Todo era felicidad, hasta que me di cuenta de que no tenia la suficiente plata para irme en taxi desde Los Olivos hasta S.J.L. Fui a embarcar a  Zaint, no tenía otra alternativa que parar otro taxi e irme con el “riesgo”, pero felizmente escuché que alguien mencionó mi nombre, era la voz del ex de mi prima y gran amigo, Nico, el cual se fue conmigo, me puso el pasaje y me salvó la noche. Regrese a mi casa a las 2 am, era oportunidad de ir al kino ese, aún había tiempo, lástima que mi viejo no quiso. Bueno, no todo se tiene en la vida, ¿no?


PD. Y para que no piensen que es floro y cosas por el estílo, aquellas fotos son las pruebas del gran acontecimiento.