domingo, 7 de junio de 2015

Surrealismo en estado puro

Abro los ojos. Me sentía hecho mierda, no podía moverme, no sabía lo que me estaba pasando, lo único que podía descartar era que estaba resaqueado o peor aun, seguía ebrio. Estaba acostado en una habitación y había una gran luz que me cagaba la vista, amigos, cultos lectores, debo confesar que soy fotosensible.

Luego de unos minutos escuché sonidos extraños, mis ojos se movieron a todas partes para localizar de quien provenia. Dos tipos sumamente indescriptibles aparecieron, acercándose cada vez más a mi. Puta madre, haré el intento, tenían tres ojos, no tenían nariz ni labios, sus dientes eran filudos, sus ojos eran negros como la oscuridad. No podía gritar. Esos hijos de puta me habían sacado la lengua.

Mis ojos se dilataron. Uno de ellos tenía una especie de arma punzo cortante en el brazo, lo levantó, observé el foco y mi vista empezó a ver lucesitas de colores, moviéndose como gusanos. "No, eso no, la concha su madre", pensé. Podía dolerme la cabeza, el estomago, el brazo, las piernas, cualquier cosa, pero no había nada que detestaba más que eso. Cuando recuperé la visión a la normalidad, observé que esa arma caía, la acción fue todo en cámara lenta, el filo perforó mi pecho.

"Christian, levántate", me dijo Audrey. Ella era la chilena más bonita de todo el programa de Work and Travel. Me desperté y vi alrededor, había muchos norteamericanos, Audrey, su amiga la más puta de todas, mi roomate Leonardo y un par de muchachos peruanos que me extendieron su puño para que se choquen con los mios en señal de despedida. "Qué huevada, soñé una mierda bien pastrula", les dije. Agarré un par de chupetes de la cajita que estaba al costado de la cafetera y me dirigí hacía la cola, para cobrar mi pay check.

Un trío de tipos entraron, tenían peinados tipo los personajes del Padrino, sin duda alguna eran italo americanos. "This is a fucking assault, don't do nothing or shot", dijo uno de ellos. Acto seguido apuntó a la amiga de Audrey. No entendía como en esos bancos rurales de Estados Unidos no habían policías en las puertas.

"Take it easy bro", dijo Leonardo y continuó: "Don't do nothing stupid, we lost, you know". Uno de los criminales gritó: " Zitto fottuto sudaca". Una bala salió de su revolver, era dirigido para él, lástima que tuvo una puntería de cagada y me cayó en la cabeza. Estaba al costado de Leo.

Escuchaba la canción In heaven everything is fine. "¿Pero qué carajos sucedió", dije mirando la ventana. Me di cuenta que estaba ya en la estación La Cultura. Veo que la puerta del tren se abre y salgo corriendo, empujando a la gente. Bajo la escaleras y llego primero a esas máquinas del infierno, paso mi tarjeta y sigo corriendo. Luz roja. Me detuve. "Esto es más aterrador que Eraserhead", pensé. Las nubes tenían formas indefinidas. Las personas no tenían rostro, parecían que hubieran borrado sus caras.

Luz verde. Seguí corriendo. En el camino me choco con dos chicas, eran tan hermosas que parecían que fueran ángeles que habían venido para llevarme a su reino y evitarme el dolor mundano. "Disculpen", dije. Extendí mi mano y levanté a la chica que estaba más cerca de mi. Ella tenía los ojos verdes y cabello castaño. Esos preciosos dientes mostrados por su incomparable sonrisa, producieron como especie de flash. "Hey, me olvido de alguien, ah, lo siento", dije poniendo de pie a la otra chica. Tenía el cabello rubio, ojos azules y un piercing en la ceja. "¿Por qué tanta prisa?", me preguntó la rubia. "Estoy huyendo de mis propios miedos", dije. Ambas se rieron. "¿Y a qué le temes?", dijo la otra, la de cabello castaño. "A chicas tan hermosas, la verdad no sé que decir, soy malo con las palabras", respondí.

Pareció que el tiempo regresó atrás unos minutos. Ambas chicas estaban en el piso. Extendí las dos manos para que se pararan, esta vez no dije ni mierda. ¿Acaso fue solo una imaginación de un futuro no muy lejano? Ambas me sujetaron el brazo con una fuerza animal, se aproximaron y rápidamente me sacaron la piel de los brazos. Me desangraba lentamente, iba a morir, me sentía débil, sabía que era el fin. Solo podía ver muy borroso como se comían mi piel.

Grité. Estaba en mi cama. Eran las tres y media de la madrugada. "Ni más vuelvo a ver esas películas surrealistas", dije. "¿Me estaré volviendo loco?.. al menos aprovecharé esta huevada para escribirlo y subirlo al blog, hace años que no subo ni mierda".

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