domingo, 28 de marzo de 2010

Capítulo VIII- Añoranza al pasado

Lo llevaron al penal San Jorge, en donde estuvo situado en el pabellón de reos primarios. Un policía de estatura mediana y con una prominente barriga lo llevó a su celda. En medio de los escombros, se encontraba un joven que estaba leyendo la Biblia. Era un muchacho alto, con apariencia desvalida, ojeroso pero limpio, cansado de tener esperanzas.
Renato entró a la celda con cierta desconfianza, el sujeto le extendió la mano en señal de amistad.
      -Me llamo Karl
      -Hola, yo soy Renato.
      Hubo una pequeña pausa en la conversación. Ninguno de los dos sabía qué más decir.
      -¿Y por qué estas aquí?-retomó Renato.
      -Hace cinco años vine desde Irlanda a realizar un trabajo el cual nunca finalicé –bajó la cabeza-. Fue una estupidez, la peor que he cometido en mi vida. No sé en que pensaba en ese momento. Estaba desesperado en conseguir dinero y caí en un gran abismo del cual no pude escapar. Fui burrier en muchas oportunidades. La primera vez, pensé que seria la única, pero la verdad no fue así. Ellos (los proveedores), una vez que saben que has hecho bien tu trabajo, te fichan y no te pierden el rastro. Yo me negué a seguir, pero ellos tenían a mi familia bajo su poder, me amenazaban con matarlos si no seguía con el juego. No tuve otra opción.
       -Cuanto lo siento.
       -Estamos en las mismas.
       -Sí, no hay nada que hacer.
       Todo lo que viviría en la cárcel seria nuevo para él.
       Pasaron unas horas y el mismo policía abrió las rejas.
       -Es la hora de la comida –dijo Karl.
      Se ordenaron en una gran e interminable cola para recibir un plato frió de comida. Para Renato era repugnante lo que tenia que comer, vomitó del asco. Los demás lo miraban con asombro y se burlaban de él. “Ese chibolo es un típico hijito de mamá, no va durar mucho”, decían.
      Llegó la hora del baño. Todos se bañaban en el mismo lugar. Renato avergonzado no dejaba de mirar a todos lados.
      -¡Hey!, se me cayó el jabón –dijo un moreno grandulón.
      -¿Y? –respondió de mala manera Renato.
      -Recógelo.
      -Recógelo tú, seré tu hincha acaso.
      El tipo soltó una carcajada y llamó a los demás reos. Dos lo sujetaron del brazo y lo obligaron a agacharse. Al ver que éste se resistía, lo golpearon salvajemente, hasta que no pudo más y lo violaron. Era muy común esos tipos de bienvenidas en las cárceles.
       Después de una borrachera brutal, Yardel llega a su casa a altas horas de la noche. En su pantalón se podía ver los indicios. Su ropa olía a destrucción: estaba perfumado con marihuana, el olor se le había impregnado en casi todo el cuerpo.
      Thalia, su madre, lo esperaba en el mueble de la sala. Cuando lo vio entrar, se enfureció y lo mandó a bañarse para que se le quitara la ebriedad.
     Luego de algunos minutos, Yardel sale del baño con la toalla empapada, entra a su dormitorio y se cambia.
      –Necesito hablar contigo.- dijo la madre que estaba detrás de la puerta esperando el momento propicio para dialogar.
      Yardel ya estaba cambiado.
      –Pasa –respondió sin más preámbulo.
      Thalia jala la silla de la mesa y se sienta, Yardel estaba parado.
      –Ha pasado mucho tiempo desde que nos mudamos de Barrios Altos –prosiguió Thalia.
     –Sí, como olvidarme. Ya son ocho años desde que nos mudamos, ahora vivimos en una zona ficha.- sonrió.
     –¿Y te sientes feliz aquí?
     –Obvio, si lo tengo todo. Mi vida es un sueño, mejor imposible.
     –Pero, ¿nunca te has sentido solo?
     –¿Solo?, ¿por qué lo dices?
     –Porque siempre he estado trabajando y me dediqué muy poco a ti –bajó la cabeza–. Además, nunca has tenido una figura paterna.
     –Eso a mí no me interesa, hemos salido adelante juntos –cerró los puños con mucha fuerza–. No quiero acordarme de ese canalla.
     –Cuando me separé de tu padre, no sabía qué hacer. Pensé en irme al abandono, pero tenia que ver por ti. Lo recuerdo como si fuera ayer, tu padre entró a la casa drogado y empezó a golpearte sin motivos, tenías tan sólo diez años. Al darme cuenta no pensé y reaccioné instintivamente como una madre que siente peligro. Me lancé sobre él y lo agarré de los cabellos, volteó y con un fuerte manotazo me tiró al suelo, estaba sangrando. Felizmente que se le pasó y se fue al dormitorio. En su comida le puse diasepán, gracias a eso entró a un sueño profundo. Busqué una maleta y guardé toda la ropa necesaria, salimos con veinte soles en el bolsillo y fuimos a la casa de tu abuela. Ella gustosa aceptó alojarnos, nos instalamos y decidí no volver a esa casa. Nunca es tarde, me preparé e ingresé a una universidad estatal, gracias eso no pagué ninguna mensualidad. Me gradué en ciencias de la comunicación y ahora tengo éxito en un famosísimo noticiero. Salimos de la casa de mi madre y nos mudamos a San Borja. Lo demás ya lo sabes.
      Yardel se quedó con los ojos abiertos, lo había olvidado. Como gotas de lluvia, desmesuradamente caían lágrimas por su mejilla.
      Se abrazaron de una manera tan conmovedora, que esa imagen nunca se borrará del recuerdo de ambos.
       –Gracias por ser mi heroína.
       El sueño y el cansancio fueron más que Yardel y quedó dormido aparentemente.
       –Siempre lo serás todo –la escuchó decir cuando salía del cuarto.

jueves, 18 de marzo de 2010

Capítulo VII - La peor estupidez

Muy tarde en la noche, Thiago no podia conciliar sueño. Aquellas escenas vividas hacía unas horas no dejaban de repetirse en su mente. No era posible que detrás de esa princesa que había conocido, estaba un ser tan ruin como lo era su padre. No le importó que fuese madrugada, eran casi las cuatro y media. Salió con su perro a caminar por el parque, donde con un cigarrillo en mano no dejaba de analizar lo ocurrido. Ese día no pudo dormir.
Era domingo y aunque todavia no amanecia, agarró su telefono y marcó el número de Tony. Él aún no llegaba a casa. Contestó su madre preocupada. Thiago se sintió tan impotente que maldijo ese día.
      Por otro lado, Renato estaba terriblemente angustiado. Su padre le dio un ultimatum de que si no conseguía trabajo lo botaban de la casa. Ya estaban cansados de criar a un hijo tan engreido que sin merecer lo tenía todo. Pensó en sus amigos y al día siguiente en la universidad, les contó para que lo ayuden a conseguir un trabajo.
      –Veré si mi viejo te puede ayudar –indicó Tony–. Ven a mi casa a eso de las ocho de la noche.
      A pesar que Renato era uno de los primeros puestos en la universidad, cuando venian gente de empresas para contratar a los estudiantes, no lo escogían ya que no pasaba la prueba de entrevista. Era muy tímido con la gente que desconocía. Tenia un caracter introvertido.
       Renato estaba muy entusiasmado. Llegó puntual al encuentro pactado. El papá de Tony le abrió la puerta. Luego de un apretón de manos suben a la pequeña biblioteca que estaba ubicada en el tercer piso. Pudo apreciar que no era nada pequeña, al contrario, era muy extensa. Tenía cálidos muebles, una enorme mesa negra, un giganteso armario donde estaban innumerables libros. El piso era elegantísimo, estaba diseñado con lo último de la moda europea. En la pared había un retrato de una hermosa mujer, que de seguro era la madre de Tony.
      –Bueno, mi hijo me dijo que necesitabas trabajo.
      –Sí –respondió Renato encogido de hombros.
      –Dime, ¿tienes un buen trato con la gente?
      Renato se incomodó porque tocaron su talón de Aquiles.
      –Se podria decir que sí.
      –¿Consideras que tienes "pasta" de líder?
      –Considero que el lider además de que se nace se hace.
      –Buena respuesta. ¿Tienes alguna experiencia laboral o sea administrando una empresa?
      –La verdad que no -sonrió-. Pero siempre hay un comienzo.
      –No se diga más. Dentro de mes y medio habrá un concurso de puestos para los nuevos administradores. Tú sabes, soy gerente general y tengo mucho peso. Fácil y te consigo un puesto de jefe de área.
        Renato abrió los ojos, sorprendido. Bajó la cara y la volvió a subir. Esta vez lo miró a los ojos.
        –Señor, necesito el trabajo lo más antes posible.
        –Lo siento. Tendrás que esperar. No sería muy ético que despida a alguien y a los minutos contrate a un conocido. El trabajo lo tendrás, sólo habrá que esperar.
        Renato se sintió con la soga en el cuello. En su casa, sus padres le dieron como ultimatum de que si no conseguía trabajo hasta el viernes se iba a despedir de los lujos de su casa.
        –Gracias.
        Se extendieron la mano. Sale de la casa desconcertado y encuentra a Isabella. Se saludan con un beso en la mejilla. Muy nervioso le cuenta su problema.
        –Te puedo ayudar –dijo Isabella–. Bueno, sé quien te puede ayudar.
        –¿Quién?
        –El amigo de mi padre –hizo una pausa–. Eso sí, no se lo digas a nadie.
        –Ok –respondió Renato en señal de extrema confidencia.
        Isabella toca el tema con su padre y él, desinteresado, acepta contactarse con su amigo.
        –Cítalo mañana en la Plaza de Armas, frente a la Catedral.
        Al día siguiente recibe un mensaje en su celular que le indicaba sobre el encuentro. Nunca se imaginó que sería el comienzo del final. Cogió lo primero que había en el closet y fue a darles el encuentro.
       Llegó al lugar. Encuentra al padre de Isabella sentado con un hombre misterioso. Él no era de Italia. Tenía rasgos latinos, supuso que era de Colombia. Era de piel morena y tenia pelo crespo. Vestia smoking y en la boca tenía un puro.
       –Hola muchachón –dijo aquel hombre misterioso.
       –Buenas tardes –en ese momento Renato sintió un nudo en la garganta.
       –Vamos a ir directo al grano –replicó aquel hombre sacando una pequeña caja.
       Renato frunció las cejas en señal de desconfianza.
       –Quiero que lleves esta mercaderia en tu cuerpo. La envuelves y te la tragas pedazo por pedazo. No te pasará nada, este método es infalible.
       Miles de ideas pasaron por su mente, no sabía qué pensar ni qué responder. Estaba entre la espada y la pared. Sabía que era como jugar en un abismo: el mínimo error lo pagaría muy caro. No tenía otra opción.
       –¿Cuánto me pagaran?
       –Mucho, mucho.
       –Aproximadamente.
       Aquel hombre moreno chasqueó la boca.
      –Mil dolares, ¿qué mas puedes pedir para algo tan facil?
      Renato era de esas personas que nunca decían "no" ante una petición.
      –Ya pues...
      Ese problema lo atormentaba. Se puso distraido, ensimismado en aquel asunto. En la universidad no ponía  atención a la pizarra. La cabeza le daba vueltas.
      –¿Qué te pasa? –preguntó Thiago.
      Luego de un rato movió la cabeza negativamente.
      -No, nada.
      Thiago se dio cuenta de que algo le estaba pasando a su amigo.
      El día pactado llegó. Envolvió los gramos de cocaína con un guante quirúrjico en forma de grandes píldoras y se las tragó. Le dijo a  sus padres que se iba a ir una temporada al extranjero con la universidad, presintió que quizás no los volvería a ver después de mucho tiempo. Se despidió de ellos con un fuerte y emotivo abrazo. Se dirigió al aeropuerto en taxi. No pudo aguantar el gran malestar que sentia debido a lo ingerido.
      –¿Dónde está el baño?, me siento mal –dijo Renato.
      –¿Qué tiene? –respondió el supervisor.
      –Un fuerte dolor de estómago.
      –¿Llamo a un médico?
      –No, no. Nada de médicos. Sólo quiero ir al baño.
      –Bueno, siga defrente a la izquierda.
      –Ok.
     Renato defecó y vio que la "mercadería" estaba flotando en el excusado. Sin pensar se las tragó de nuevo. Estaba totalmente asqueado por lo que se cepilló los dientes para así anular el hedor producido.
      Al salir del baño se encuentra con el supervisor.
      –Señor, su vuelo se ha retrasado debido a unos inconvenientes.
El vuelo era a la una; el próximo salia a las cuatro de la tarde. Renato sintió que se estaba hundiendo en un pantano. Su rostro se desencajó al escuchar aquella noticia. La droga se le estaba reventando en el estómago. No creyó que pudiera aguantar más y volvió ir al baño. El supervisor se dio cuenta de esto y llamó a los oficiales. Estaban esperándolo afuera del baño. Lo llevaron a un cuarto en donde un tipo le ordenó que se desvistiera para asi poder revisarlo.
      –¡Llama a DIRANDRO! –dijo el supervisor al sospechar de que algo no estaba bien.
      Vinieron los seguridad de DIRANDRO (Organización de policia antidrogas) y con un fierro pincharon su maleta de bodega.
      –Esto es droga –dijeron los oficiales.
      –No, no –suplicó– ¡Esto no es mio!
     Renato estaba hecho mierda, en ese momento deseó no haber nacido. Lo llevaron a la cárcel de inmediato. Entre las rejas maldecía haber cometido esa estupidez, la desesperación y las malas decisiones lo llevaron a un nefasto final.
    Sus padres y amigos lloraron su pérdida. Fue en eso cuando Isabella no aguanta más y le cuenta a Thiago que fue por su culpa.  Thiago se sintió traicionado, sabía que no podía confiar en ella. Desde ese momento se alejó de ella y la odió por algunos días.
    
      
       

viernes, 12 de marzo de 2010

Capítulo VI - La italiana

Era una tarde muy lluviosa de otoño. Tony se encontraba solo en casa. Estaba perdiendo el tiempo con su laptop cuando se escucha que alguien toca el timbre. Malhumorado se aproxima a la puerta, cuando abre se lleva una gran sorpresa.
–¡Hola!, soy tu nueva vecina –dijo la misteriosa muchacha.
La chica que tenia enfrente era muy hermosa, en sus ojos peleaba las llamas del crepúsculo, sus labios eran como pétalos perfumados. Jamás había visto antes una chica tan bella como ella.
–Hola –respondió Tony a penas pudo sacar la voz. A pesar que tenía mucho éxito y experiencia en el trato con las mujeres. Esta vez, no fue así. Se quedó atónito al verla–. Pasa.
      La chica entra y se sientan en el mueble. Ella se presenta. Se llamaba Isabella Antoniacci Picasso. Había llegado de Italia hace un par de años atrás, debido a los negocios de su padre, negocios de los cuales no quiso entrar en detalles. Seguía siendo un misterio. Estudiaba en la universidad de Lima. Luego de parlotear un rato, el incomodo silencio se apoderó del lugar. Para entrar en mayor confianza, Tony saca una botella de Whisky Jack Daniels y empiezan a tomar mientras conversan. Estaba acostumbrado en hacer eso; traer chicas y emborracharlas. La noche los sorprendió. Intentó besarla, pero ella lo esquivó. Ansioso con las ganas lo dejó. Las horas pasaron cuando vuelven a tocar la puerta, los golpes eran tan fuertes que parecía que en cualquier momento iban a tumbar la puerta. Tony extrañado abre la puerta y se encuentra con un tipo alto, blancón, con facciones europeas. Desde el momento que lo vio pudo saber que era un tipo matonesco, altanero, de pocos amigos.
      –¡Isabella! Sé que estás ahí adentro –bramó aquel tipo.
      –Qué pasa, ¿lo puedo ayudar en algo? –trató de entibiar el ambiente que se había creado.
      –Papá, siempre te comportas así. Ya salgo... –dijo Isabella, en su voz se podía apreciar el miedo que sentía.
      Aquel tipo la sujeta del brazo y salen sin despedirse. Desde ese momento Tony empezó a odiarlo y sintió la curiosidad de saber quién era en realidad.
      Al día siguiente, Tony le devuelve la visita, sin importarle lo que podía pasar y la invita a la fiesta por inicio de clases de su universidad. La vida le parecía sonreír a Tony, no era feliz desde hacía mucho tiempo atrás.
      Llega a la universidad y comenta a sus amigos inseparables acerca de su nueva vecina.
      –¡Putamadre! Tengo una nueva vecina, está más rica, encima es italiana.
      Sus amigos se rieron y empezaron a joderlo. Dejó bien en claro, que aunque sea italiana y fuera lo que sea, no aceptaría una relación comprometedora. A él le gustaba el amor libre. Era un amante a la literatura. Recitaba poemas desde los de Neruda hasta los de Bukowski. Leía a Faulkner, al Gabo García, a Vargas Llosa. En sus más locos y remotos sueños pensó en escribir como ellos. Por otro lado, sentía que esa chica no le correspondía, era la única que no había caído en sus encantos y su galantería. No quería manchar esa imagen que se había creado. Entonces dejó de ilusionarse.
Se quedaron Tony y Thiago, los demás se habían ido.
      -Un clavo saca otro clavo – dijo Tony.
      -¡Ja! Cuando no tú – respondió Thiago
      -Cuando veas a esa chica, vas a quedarte estúpido, más de lo que estás –añadió Tony – Te olvidarás de rita, ya lo verás.
      Se rieron.
      -Lo malo, es que es un poco misteriosa
      -En qué sentido.
     -Como que guarda secretos, será que no se siente mucho en confianza. Es natural, recién nos conocemos.
      -Será…
      -Su padre es un desquiciado, averiguaré muy pronto a qué se dedica. Tengo un mal presentimiento.
      -No te metas en problemas por las puras.
      El día de la fiesta llegó. Todos estaban entusiasmados, interesados en conocer a la chica misteriosa de la que hablaba Tony. Se reunieron afuera de la discoteca. Como siempre, Tony fue el último en llegar. Vino acompañado de Isabella. Al verla se miran unos a otros, la saludan y entran. Hubo una conexión entre Thiago e Isabella. Era algo inevitable, fue el comienzo.
      Las almas bohemias disfrutaban la música contemporánea, estaban en su éxtasis. Las drogas no podían faltar. No se divertían hace muchísimo tiempo. Thiago no quiso perder tiempo y sacó a bailar a Isabella, no se desprendía de ella en ningún momento. Sus amigos se dieron cuenta y se rieron a sus espaldas. A pesar de esto, a Isabella no le incomodaba. Había encontrado algo en él que le llamaba la atención. Se quisieron comunicar, pero la extrema bulla fue un cruel cómplice. No tuvieron otra opción que salir de la discoteca. Estaban en la calle de las pizzas, subieron a un taxi y fueron a Larcomar. La intimidad de la playa en la noche era un excelente complemento para este encuentro furtivo. Thiago saca un cigarrillo de su bolsillo y se lo pone a la boca. Dialogan sobre ellos dos. Thiago la piropea diciéndole que era la mujer más bella que había visto. Isabella se sonroja y baja la cabeza. Thiago la mira a los ojos y la besa. Fue algo tan sublime, que luego de ese beso Thiago queda perdidamente enamorado de ella. Isabella voltea el rostro y argumenta que no es una chica fácil, que eso no debió pasar. No podía engañarlo, los sentimientos encontrados la delataron. Echó a llorar y murmuró que su padre iba impedir su relación.
      –Tú no conoces a mi padre. Mi papá es un hombre muy peligroso. Si nos ve juntos me llevaría a Italia u otro país y a ti te mataría.
      –Qué hablas. Ni que fuera loco.
      –Está en negocios turbios. El entorno en que se maneja es demasiado peligroso.
      –No entiendo. Explícame.
      –Mi padre es narcotraficante.
      Al escuchar estas palabras quedó estupefacto. Sintió que estaba en un barco, sin brisa, sin dirección, estacionado en medio del mar. Empezó a recordar las palabras de Tony: “Cuidado. Esa chica es algo misteriosa”. “Su padre es un desquiciado, averiguaré muy pronto a qué se dedica. Tengo un mal presentimiento”. No lo podía creer.

domingo, 7 de marzo de 2010

Capítulo V - Nada es imposible

Tony invitó a Thiago a su casa, en Las Lomas. Conversaron de la vida y de sus amores. Thiago le contó que había terminado con Rita. Ese mismo día, Thiago decidió visitarla sin avisarle. Para su suerte, encontró su casa entreabierta. Sigilosamente subió las escaleras, sin imaginarse lo que más tarde vería. Entró a la habitación y encontró a un hombre echado encima de Rita, estaban moviéndose desenfrenadamente, se encontraban jadeando y sintiendo placer. Al escuchar el ruido de la puerta; éstos se percataron de la presencia de alguien más. Rita y Thiago se miraron a los ojos. Thiago confundido, encolerizado, se sentía traicionado, se sentía estúpido por haber confiado en alguien que jamás mereció estar con él. Sin mencionar ninguna palabra, salió de la habitación y se fue de la casa. Estaba hecho mierda, no pensaba que iba a ser engañado de esa forma. Antes de cometer una estupidez, llamó a Tony, su mejor amigo y decidió contarle lo que había ocurrido. Tony lo consoló diciéndole que ella no lo merecía, y que no se deprima más. “Las mujeres abundan. Se descubrió que en porcentaje, hay siete mujeres en relación a cada hombre. Así que ándala olvidando” decía Tony. Tony no se preocupaba mucho en ese tema, ya que era él, el que engañaba a sus enamoradas. Aprovechaba su prodigiosa labia para conocer chicas. Además de contar con un excelente físico. Tenia pelo rubio ondulado, poseía una nariz respingada y tenia un metro ochenta. Tenía todo a su favor. En la universidad era conocido como el "Player”, ya que jugaba con cuanta chica conociera. Sin duda, era envidiado por los hombres y solicitado por las mujeres.
      Leslie se sentía mal. Su enamorado la había dejado sin decir nada. Ni un adiós. La relación de ellos era muy buena. El día que cumplían un año, ella lo llamó a su celular, no contestó. Lo peor de todo, es que ese número estaba fuera de servicio. Pensó que quizás se le había perdido, ya que él era muy olvidadizo. Luego de dos días, ella va a su casa a visitarlo. Llega al vecindario. Toca la puerta y nadie contesta. Vuelve a tocar y no recibe respuesta alguna. Hasta que un vecino le dice que él se había mudado hace dos días y que desconocía su nueva dirección. Al escuchar aquellas palabras, quedó fría. Se inmovilizó. Tuvo que pasar cinco minutos para que se recuperara del shock que recibió. “Todo iba tan bien. Por qué tuvo que pasar esto”, se preguntaba una y otra vez. Después de pensarlo por una semana llegó a la conclusión de que ella se había descuidado en su apariencia. Lo cual era totalmente falso. Era una chica de veinte años. Llevaba el pelo suelto cual rebelde se apreciaba. Tenía una excelente figura. En donde se podía apreciar sus contorneadas curvas. Tenía el peso preciso para su talla. Desde ese día dejo de comer como lo hacia antes. No desayunaba. Se iba a la universidad sin probar alimento alguno. En el almuerzo comía lo menos posible. Siempre la comida terminaba en el baño. No podía retener el alimento y vomitaba. La ira, el cansancio, la ansiedad, la soledad y el aburrimiento la consumían. No tenia autoestima.
      Thiago tampoco la pasaba muy bien. Desde que rompió con Rita, había perdido esperanzas de volverse a enamorar. Estaba decepcionado de las mujeres. “Todas son iguales”, decía. Pasó dos años desde ese día tan funesto. Durante ese tiempo se sintió solo. A pesar de ir a las discotecas a ver si le ligaba alguna chica fácil, lo cual sucedía de vez en cuando. No encontraba la solución para acabar su situación. Un tiempo decidió ir a un prostíbulo llamado “Mete and pulls”. Se armó de valor y fue a dicho establecimiento. Al bajar del bus, estaba nervioso, sudaba frío y las piernas le temblaban. Entró al lugar y vio a un negro, tan negro que parecía azul. El cual le extendió la mano en señal de bienvenida.
      –Muchacho, tú sabes que este lugar es para mayores de edad –dijo el negro.
      –Sí, lo sé –respondió Thiago sacando de su billetera su DNI.
      Al ver el DNI, el negro lo deja pasar y le dice que suba al cuarto cuatrocientos dos, donde estaba Kassandra esperándolo, la única prostituta disponible. Thiago obedece y sube las escaleras sigilosamente. Se detiene en dicho cuarto y antes de entrar se persigna. Toca la puerta y la recibe una chica más o menos de diecinueve años. De cuerpo escultural. Se miran asombrados.
      –¿Thiago?... Qué haces aquí.
      –Kathy, ¿tú qué haces aquí?
      Se abrazan fraternalmente y dialogan sobre esos dos años que habían pasado sin saber nada del otro. Kathy le cuenta que su padre había fallecido y su madre estaba medio loca. Debido a esto dejó la universidad y se dedicó al trabajo más antiguo del mundo. Thiago le cuenta que había terminado con su enamorada. Que había sido engañado vilmente. Que ya no creía en las mujeres. Al decir esto se le derramaban las lágrimas. Katty lo vuelve a abrazar consolándolo. Y le dice que no todas las mujeres son iguales. Que es demasiado joven para estar pensado en esas tonterías. La oscuridad y el silencio se hacen cómplices de este encuentro. Katty se quita la ropa. Empieza quitándose la blusa y el brasier. Thiago olvida que la mujer que tenia enfrente era la mejor amiga que tenia en la secundaria. La coge de la cintura y se deja llevar por la lujuria y el deseo que le recorría por el cuerpo. Ambos quedan totalmente desnudos. Thiago la carga y la recuesta en la cama y la besa lentamente desde el cuello hasta el estomago. Ella abre las piernas y Thiago después de besarla en los labios la penetra. Fue quizás la noche más linda que tuvo hasta ese entonces. Nunca lo olvidó.
      Por su parte, Alexis hacia el mayor esfuerzo posible para hablar como lo hacia antes. Se negaba a quedar mudo por el resto de su vida. Un día vio un documental de un hombre que sufre un accidente en avión, queda gravemente herido y en estado vegetativo. El hombre se negaba a la idea de quedarse en el estado en que se encontraba y se prometió así mismo volver a caminar dentro de seis meses. También se lo prometió al doctor, que no le creyó y lo compadeció. Después de un sinnúmero de intentos fallidos, logra poder moverse con dificultad, hasta que pudo caminar con muletas. Esto sirvió de ejemplo para los demás enfermos del hospital. Pasaron seis meses pero no podía caminar por sus propios medios. Al octavo mes por fin pudo caminar sin dificultad. Demostrando que nada que no esta en la mente es imposible de realizar.
      Mientras tanto, Leslie faltaba a la universidad. No tenía deseos de nada. Sus amigos la iban a visitar a su casa, pero como sentían que no podían hacer nada, dejaron de hacerlo. Sólo Alexis no desistió en ayudarla. La iba a visitar en los fines de semana, ya que a pesar de su estado no había abandonado la universidad. Su vida no cambió radicalmente. Seguía estudiando y sacando buenas calificaciones. Al momento de comunicarse lo hacia con un cuaderno, en donde escribía lo que quería decir. Leslie notó en él que le importaba. Le prometió cambiar. Se internó en un centro de ayuda para mujeres que padecen anorexia y bulimia. Luego de nueves meses salió sana. Con ánimos de vivir. Había encontrado en Alexis un motivo para seguir adelante. De salir de ese pantano, ese lugar lleno de mierda en donde se encontraba y volar con sus alas hacia un futuro mejor. El día en que salió de dicho centro se fue a la casa de Alexis. Luego de saludar a doña Claudia se encuentra con Alexis y le da un beso en la frente. Alexis saca su cuaderno y escribe: “Te tengo una sorpresa”, “vayamos al parque, a un lugar más íntimo y te mostraré”. Extrañada acepta. Salen y se enrumban al parque más cercano. Al parque donde hace un año Roberto había visto por última vez al profesor Gómez.
      –Le… Les… Le –empezó a balbucear Alexis.
      –¡Alexis! –responde asombrada.
      Ella nunca se imaginó que el tiempo en el que estaba internada, tratando de salir de su problema, él también estaba haciendo lo posible para solucionar el suyo. Hacia unos días que Alexis había recuperado el sentido del habla. Pero no se conformaba con eso y quería hablar normal en menos tiempo.
      –Lesly. Gracias a ti, encontré una razón para acabar con esta situación.
      Lesly llora en sus hombros. Alexis la abraza sin decir nada más. Luego, le dice para estar. Ella acepta. Después de dos años, nueve meses y trece días él recupera el sentido del habla a la perfección.

viernes, 5 de marzo de 2010

Regreso de Metamorphosis

Ha pasado ya un día, después del concierto. Pensaba escribirlo a penas llegara a casa, pero las ideas no fluían como pensé. Tenía que descansar.

Ayer estaba en el barrio chino saliendo de un restaurante de Buffett por el cumpleaños de mi abuela. Mishel, prima que no veía hace mucho tiempo, me dijo para ir al concierto de Metamorphosis, yo ya sabia del concierto, pero no sabia si ir. Nos dirigimos a Cailloma, lugar donde se iba a realizar dicho evento. Como estaba cerca fuimos caminando sin importar el peligro de la noche; los choros que estaban al asecho y los travestis y lolitas parados ofreciéndose.

Llegamos. Estuvimos afuera un buen tiempo, noté que éste no iba a ser un concierto como los que se hacen en Los Olivos o en Barranco. Iba a ser algo más íntimo, más caleta. Los “komuneros” estaban chupando afuera, estaban vestidos de negro, todos, algunos a pesar del verano, estaban encasacados. No había nadie conocido. Como haciendo hora nos dirigimos a Quilca para comprar unos puchos. Al entrar a la tienda de libros, nos recibieron muy alegres tres tíos que estaban tomando. Una, nos atiende. Mi prima le paga con un billete de diez soles, a sorpresa de nosotros, la chica le da como vuelto cerca de dieciocho soles, habrá pensado que le dieron veinte soles. Salimos confundidos y al darnos cuenta de la equivocación de ésta, la picamos ya que en cualquier momento iban a salir y corretearnos por la plata. Volteamos la calle y llegamos nuevamente al local, pero esta vez entramos.

En el camino encontré a Sajid, un pata que no veía hace dos años, nos saludamos y seguí caminando. En ese momento estaba tocando IxAxNx. El vocalista se me hacia conocido, después de ver los saltos que hacia y escuchar esa voz característica en él, me di cuenta que era el ex vocalista de NOEXISTIMOS. Tocó regular, no aburrió. De ahí, subió Paroximia, que también cumplió pero no brilló.

Era el turno de Metamorphosis, el plato de fondo. El único motivo que tuve por ir a ese concierto. Subió Garzo. La gente estaba como loca, pidiendo que tocaran “Gokú”. Yo estaba parado muy cerca del escenario así que vi el setlist y sabía que “Gokú” iba a ser la última canción. La comenzaron con “Respirar”. Luego, tuve la oportunidad de sentarme al borde del escenario. Sentía todos los golpes que ocasionaba la gente figuretti que se paraba en el escenario y se tiraban como rockstars. Después de tres canciones tocaron “Inolvidable, imperdonable”, la mejor canción de la noche quizás. El público coreaba la canción: “Inolvidable, todo el tiempo que pasé contigo. Imperdonable, saber que ya no estás aquí”. Otros más decididos pogueaban y disfrutaban con júbilo. Esa alegría que Metamorphosis ocasionó en la gente que asistió fue innegable. Era el regreso de la banda, no tocaba hace cuatro años. En “sometimes”, un pata al querer lanzarse al público, me jala. Recuerdo como caía en cámara lenta, era una sensación única. Pensé que me iba a sacar la mierda. Felizmente, un seguridad me extendió la mano, sin dudarlo lo sujeté y me repuse. No me caí. Me bajé y luego me senté de nuevo en el borde, esta vez más atento. Después de muchas canciones, Garzo dijo que sólo faltaban dos canciones, las cuales fueron “Marihuanito” y “Gokú”. En “Gokú” se armó un super pogo, la parte del "Kame Hame-Ha" lo fue todo. Sin duda fue demasiado. Gracias Metamorphosis. Ahora si puedo decir: "valió la pena haber gastado diez lucas".



PD. Con este video verán que no miento, la gente se lanzaba del escenario como loca. Ese día lo fue todo carajo.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Epístola a mi perra

Un día como hoy se fue Pitufa, mi leal y fiel perra.
Gracias por todos estos años.
Descansa en paz.

Sé que aunque no estés tangiblemente a  mi lado,
siempre formarás parte de mí.

sábado, 27 de febrero de 2010

Capítulo IV - Decisión fatal

Transcurrió el tiempo desde que Alexis y Diana se juraran fidelidad y amor eterno. A los dos meses y medio regresa de viaje doña Claudia Del Portal, madre de Alexis, junto con su sobrino, Manuel. Él era un prestigioso doctor, a pesar de tener tan sólo veinticinco años. Había venido de hacer un post grado en Paris, por lo que elevó su status y su buen gusto por la vestimenta. Estaba cansado de las mujeres de Europa, y venir a la casa de su primo, en San Isidro, no cambiaría mucho el estereotipo de las mujeres, altas, blancas, algunas rubias; por eso, al ver a Diana por primera vez, sintió un deseo de poseerla, pero al ver que ésta le correspondía a su primo, no hacia nada, sabía que era como una fruta prohibida, sólo se conformaba en imaginársela desnuda, con su cabello negro azabache, sus trenzas, su contorneada figura. En cambio, doña Claudia del Portal miraba con malos ojos esa relación, la calificaba de absurda y creía que alguna vez se le iba a pasar el capricho a su hijo. Alexis aprovechaba que su madre se iba a trabajar casi todo el día. Cada vez que Alexis llegaba de la universidad se perdía en Diana, la besaba, recorría su cuerpo con los labios, lentamente. Se acostaban juntos, pero inteligentemente no amanecían en la misma cama, para no levantar mayores sospechas de las que se había difundido.
       Todo era felicidad, hasta que un día la madre, extrañada, le dice a Alexis que no encuentra a Diana en ninguna parte, él al escuchar esto no lo podía creer, la buscó en toda la casa, intentó ubicarla por el celular pero ella no respondió sus llamadas. Más tarde, se puso a pensar en donde se habría ido. Llegó a la conclusión de que estaba en su tierra natal, Piura. Justo era viernes y tenia un fin de semana libre, no lo pensó más y fue en busca de su amada. El ya había ido a Piura, pero a la zona burgués, donde están los hoteles cinco estrellas, cerca de la plaza de armas y a las discotecas. Nunca se iba a imaginar que ella viviese en una pocilga.
      Al llegar a Piura, preguntó a los pobladores del lugar donde quedaba la dirección que tenia en un papel, la dirección de Diana, le dijeron que se vaya con cuidado porque al ver a alguien como el, de seguro y le quitaban todas sus pertenencias y a lo mejor lo mataban, era un suburbio ese lugar. Cegado por el amor, no hizo caso y fue hacia aya.
      Salió a abrir la puerta una muchacha desvalida, ojerosa, pálida, era Diana, estaba completamente irreconocible.
      –Principessa, ¿dónde te habías metido? –dijo Alexis–. Estuve preocupado por ti ¿Te sientes mal?
      –Sí –respondió Diana, desganada–. Estoy embarazada.
      Lo dicho, le pareció a Alexis un cachetadón. Retrocedió hasta sentir la pared. Recordó fugazmente, cómo eso de jugar a enamorarse y pasarla bien, traería consecuencias tan nefastas, como esta. Imaginó, abandonando la universidad y ser exiliado de su casa, obviamente, sus padres no iban a permitir tremendo error y lo abandonarían a su suerte.
      –¡Putamadre! Te dije que te cuidaras –argumentó Alexis, con una lágrima que le brotaba del rostro.
      –No te preocupes, lo pensé y… voy a abortar –respondió ella.
       Sintió un alivio al escuchar esto. Aunque detestaba la idea del aborto, creyó que era la única alternativa para tener un futuro digno.
       Compartieron una taza de té sentados sobre la cama, porque había una sola silla. Diana le contó su pasado, de un padre alcohólico y mujeriego, de una madre fatigada por el arduo trabajo que tenia que hacer para mantener a sus cinco hijos. El se sincero con ella y termino por aceptarlo, ella tenia razón, lo de ellos nunca funcionaría. Durmieron juntos por última vez, al despertar buscaron una solución al problema.
       –¿Y qué haremos?
       –Tu primo, Manuel, es doctor, ¿no?
       –Si, ¿y que chucha tiene que ver ese imbécil acá?
       –No sé, por las huevas estudias. Piensa un poco. Pídele ayuda.
       Miles de recuerdos pasaron por la mente de Alexis en una fracción de segundo. Aquel primo ejemplar, que sacaba buenas notas, que había ingresado primer puesto en la Cayetano y que se fue a hacer un post grado en Paris, ese sujeto al que le tenia envidia y cólera, más tarde, seria el que lo ayude a salvar su destino.
       –Ya, bueno, vamos a Lima.
       Tomaron un bus interprovincial, y esperaron ansiosos, cerca de trece horas, el tiempo que dura el trayecto. Esperaron a que doña Claudia no este en casa, para hablar con Manuel. Ahora, Manuel tenía a su primo al frente, mirándolo con la expresión culpable y suplicante que jamás había visto en él.
       –Diana esta embarazada –dijo Alexis sin vacilación.
       Tuvo que repetirlo porque Manuel se quedó estupefacto, no le cabía la idea de semejante equivocación. Dentro de él tenía la esperanza de que la relación de ellos dos acabase, de que ella no era para él ya que Alexis tan sólo tenía diecinueve años en comparación a los veinticuatro de Diana. Tenia la ilusión viva de llevársela lejos de ahí y vivir una vida armoniosa, perfecta, sin problemas.
       Se había negado a la verdad dolorosa que ahora tenia que enfrentar.
       –No me digas nada. No tengo vela en este entierro –replicó apenas pudo sacar la voz.
       Alexis se quedó atónito al saber la respuesta, hundió la cara entre las manos, desesperado.
       –¡Ayúdala!, por favor –suplicó.
       Manuel cerró los ojos y pensó en eso momentos cuando él era un simple soñador esperando a su princesa, esperándola. Nunca se imaginó que esto pasase.
       –Bueno, cómo quieres que la ayude –respondió Manuel, desalentado.
       –Tú eres doctor. Sé que esto va en contra de tus principios y tu ética profesional. Pero, hazle un aborto –sugirió.
       Analizó la idea, puso en la balanza su ética profesional con el amor que le tenía a Diana. No le interesaba mucho el destino de Alexis, ya que en realidad él tampoco lo llevaba.
       –Ella confia en ti. Dice que tú eres el único que puede ayudarla –dijo Alexis.
       –Está bien. La ayudaré. Pero te juro que nunca más te ayudare en nada. Es más, no te volveré a ver nunca.
       –¡Gracias, primo! –atinó a decir Alexis, hipócritamente.
       No esperaron más. Manuel les dio cita en su prestigioso consultorio. No había enfermera, ya que lo que iban a hacer era clandestino, Alexis tuvo que ser su ayudante.
       Ambos primos, eran cómplices de una decisión fatal. Quizás de un aberración a la humanidad. Aunque Manuel nunca había practicado un aborto, el sabia al pie de la letra lo que tenia que hacer. Después de un sinnúmero de horas en las que los tres muchachos se sumergían en angustia. Lograron terminar la hazaña.
      –¡Idiota!, ¡ándate al baño y vomita toda la culpa! –gritó Manuel.
       Acto seguido, Diana vuelve en sí.
      –¿Crees que podré tener hijos?
      –Supongo que sí, pero esta vez búscales un padre responsable.
      Hicieron como si nada hubiera pasado, Diana se fue a su tierra natal, la cual fue acompañada con Manuel. Ignorando que al final se iban a quedar juntos y borrar ese pasado que jamás volverían a recordar.
      Alexis llega a su casa, con fiebre, sudando, seguía impactado por lo que había presenciado. Sufrió un trauma que le dificultó poder hablar. Esto le duró dos años, nueve meses y trece días, lo cual volvió a hablar cuando le pide a Leslie estar con él.

PD. Este capítulo es un homenaje a la gran e ilustre escritora Isabel Allende, gran parte de esta historia ha sido influenciada por un pasaje de la obra "La casa de los espíritus".

sábado, 20 de febrero de 2010

Capítulo III - Amor incondicional

El alba apareció, de repente, de una manera majestuosa, grandilocuente, pomposa, realmente indescriptible. Las estrellas dejaron de brillar como lo solían hacer. Un indescriptible, estruendoso sonido logra sacudir a Alexis de la cama y despertarlo del sueño en el que estaba sumergido. Luego de apagar la alarma de su celular, se da cuenta de que sus padres no están en casa al encontrar una nota que dejó su mamá, encima de la mesa de noche, indicando el motivo de su ausencia. Esto no le interesaba en lo absoluto. Prende la radio y coloca un disc compact de Elektroduendes. Era su banda favorita. Adoraba la música punk. Empezó a asistir a conciertos de rock subterráneo a los catorce años. Desde esa edad comenzó a beber y vivir sin respetar regla alguna. Era un rebelde sin causa. Solía ir a Cailloma a perder tiempo con jóvenes mayores  que él. Vestidos de negro, usaban casacas de cuero, correas metálicas, zapatos ridículos y peinados estrafalarios. Se hacían llamar anarco punks. Siempre lo fastidiaban porque Alexis no tenia ningún motivo para estar en contra del gobierno, peor aún, era de la clase social privilegiada, por eso lo tildaban de burgués. Esto no le importaba mucho. Más tarde, entra a la ducha y se baña escuchando el estridente ruido. Se cambia. Saluda a Diana, la empleada de casa, desayunan juntos. Con un beso en la mejilla se despide de ella y se va en auto hacia la universidad.
En dicho lugar se encuentra con sus amigos y los invita a una fiesta por fin de parciales, en su casa, indicándoles que será destrucción total: sexo, drogas y alcohol. Estos, sin pensarlo dos veces, aceptan.
Regresa a su casa y observa con infinita ternura a Diana barriendo.
–Diana, acompáñame a Ripley.
–¿Qué vas a comprarte, esta vez?
–Para mí, nada.
 – ¿Entonces? –mirándolo extrañada.
 –Haré una fiesta y quiero que estés ahí, divirtiéndote, es por eso que te compraré ropa. No acepto un “no” por respuesta.
–No, Alexis. No puedo aceptarlo, no quiero ser una oportunista, ni mucho menos abusar de tu confianza.
–Siempre has estado desaprovechando tu juventud. Es hora de que vivas como alguien de tu edad. Siempre querré lo mejor para ti.
–Gracias –responde Diana avergonzada.
Al salir de Ripley, le dice a Diana que la espere un momento. Se acerca a un sujeto de actitudes poco inusuales y, sin que nadie se de cuenta, compra diversos tipos de drogas, como éxtasis, speed, metadona, heroína, anfetaminas y LSD.
Más tarde, de a pocos, empiezan a llegar los invitados, no sólo su grupo inseparable de la universidad, sino gente desconocida, amigos de invitados.
–¿De dónde has sacado tanta gente? –comienza Yardel
–Pa’ que veas pe’ papá –haciendo un gesto, con las manos, de grandilocuencia.
–Apuesto que no conoces ni el cincuenta por ciento.
–Ni cagando… más.
Yardel lo mira con una mirada fulminante.
–Ya, ya, bueno, manyaré a un veinte por ciento. En la variedad está el gusto, no seas matachongos.
–¡Puta madre! Puro paracaidista.
Rieron. Entretanto, Thiago besaba a Rita, en el sofá. Yardel bailaba desenfrenadamente. Roberto, Renato y Leslie hacían unas mezclas alucinantes, tomaban whisky, vodka, ron y tequila, alcoholizándose sin medir las consecuencias. Los demás invitados bailaban y se aplicaban un poco de la dosis necesaria, algunos se metían a los dormitorios haciendo que la noche sea testigo de su intimidad. Por primera vez, Alexis estaba sobrio, sano totalmente, sin consumir droga alguna, todo por Diana. La invita a bailar y ésta se rehúsa, argumentando no saber bailar, él no se da por vencido y la logra sacar, como ella no sabía, le enseña unos pasos. Aprovechando que estaba en una canción lenta, se acerca a su oído.
–Gracias por estar aquí –sus ojos brillaban como las estrellas– eres especial.
Ella al escuchar eso se asombra y permanece callada, ruborizada, en realidad ella también estaba enamorada de él. Las horas siguieron pasando. La fiesta concluye a las 6 de la mañana del siguiente día.
En la tarde, Yardel decide visitar a Alexis en su casa para conversar sobre el éxito de la fiesta.
–Oye, ¡estuvo de puta madre!
– Se hace lo que se puede –presumiendo, como siempre lo hace.
–¡Alucina!, habré estado tan pasado que no te vi lanzado –sonriendo mostrando los dientes amarillos producido por el consumo de marihuana.
–No lancé ayer.- responde Alexis bajando la mirada.
–Ni cagando huevón –ceñiendo las cejas– ¿firme?
Alexis había decidido darle una vuelta de ciento ochenta grados a su vida, dejar los malos hábitos, comenzar a ser buena persona, importarse en los demás y no sólo en sí mismo. No había mayor motivo, ¿mayor motivo?, Diana era su único motivo de seguir sobreviviendo a esta dura etapa existencial llamada vida. Sabía que su estatus social no le iba a permitir estar con Diana, por ser de clases sociales abismalmente diferentes pero esto no le importó, nunca le había importado nada; sin embargo,  desde que la conoció supo que es interesarse por algo, en este caso, por alguien, y descubrir aquel sentimiento que lo hacía sonreír y llorar; soñar y aterrizar; querer y odiar.
A pesar de numerosos intentos fallidos de conquistarla; regalándole flores, chocolates, dedicándole canciones y escribiéndole los poemas más cautivantes que se hayan leído; ella no le correspondía, se hacia la difícil. Hasta que un día, entra al cuarto de Diana muy decidido, ella estaba viendo tv y lo apaga.
–Quiero que me respondas lo que te voy a decir.
–¿Qué pasa?, ¿qué quieres que te diga?
–¿Me quieres?, ¿sientes algo por mí?
–No, no te quiero.- responde volteando el rostro.
–Dímelo, pero esta vez mirándome a los ojos. Te conozco Diana, no me puedes engañar.
–Y si así fuera, lo nuestro nunca funcionaria.
–¿Por qué lo dices?
–Mira, soy la empleada de la casa, tú mereces alguien mejor. Somos de mundos diferentes. Esto no es una ridícula telenovela donde la pobre se enamora del rico, esto es la realidad. Te amo, pero nuestro destino es no estar juntos.
Al escucharla decir eso, la coge de la cintura y la besa apasionadamente. Ella corresponde con el beso, pareció que el tiempo se detenía para los dos.
–Olvida esos prejuicios, ¿quieres estar conmigo?
Ella acepta y se vuelven a dar un beso, pero esta vez, fue un beso tan sincero que selló el amor incondicional que se tenían, ese amor verdadero, ese amor capaz de traspasar fronteras.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Capítulo II - Una confesión

(Primer viernes del ciclo. Roberto, Alexis, Leslie, Tony, Rita, Thiago, Renato y Yardel a pesar de que sólo tenían una semana de conocerse habían hecho un grupo muy unido).

TONY.- Muchachos, puta que hemos estudiado mucho esta semana, merecemos desestresarnos un toque.
ALEXIS.- Locos, qué les parece si vamos al hueco.
THIAGO.- ¡Jaja! Por mi normal ah.
ROBERTO.- No se dice más. Somos hueco.
RENATO.- Hay somos hueco, que tal gay.
ROBERTO.- ¡Calla oe conchatuvida! Déjame pe.
TONY.- Ya déjense de huevadas, una más y los desahuevo a los dos.
LESLIE.- ¡Compórtense!, parecen idiotas, carajo.
(Se escuchó un silencio que quizás, pareció una eternidad).
ALEXIS.- Siguiendo con el tema. Hay que entrar empilados pues.
YARDEL.- ¿Tienes hierva?
ALEXIS.- Cannabis.
THIAGO.- Disculpen, pero no le entro a esa huevada.
RITA.- ¡No jodas!, ¿lo dices en serio?
THIAGO.- Sí.
TONY.- Acá nadie va obligar a nadie, esto es problema de cada uno.
(Alexis saca la hierba y lo prepara. Thiago al sentirse cohibido no tiene más remedio que probar)
YARDEL.- Ya ves tanta cosa por las huevas.
RITA.- Una piteada cada uno nomás, es sólo para empilarse.
ALEXIS.- Ahora van a ver el rey del party ponerse en acción.
YARDEL.- Oe cawsa tú no eres metal, emo, punk esa huevada.
ALEXIS.- Jaja, nada. Antes era punk, pero eso ya pasó, lo pasado pasado.
YARDEL.- Yo sólo quiero que me la soben. Ojalá pongan Dj peligro, Dj Warner, un poco de perreo intenso.
ROBERTO: Flow de mierda.
YARDEL.- ¡Cha pasa on!
TONY.- Es hora de irnos, nos fuimos

(Caminan en dirección al hueco. Desde la esquina ven en la puerta a dos huachimanes)
TONY.- ¡Putamadre!, ¿todos son mayores de edad, no?
THIAGO.- Yo tengo 17, pero tengo DNI
YARDEL.- ¿Azangarazo?
THIAGO.- Jajaja, nah. Ahora la nueva ley dice que se puede sacar DNI desde los 17 años.
LESLIE.- Entremos.
GUACHIMAN.- Haber, muestren sus DNI
(Todos sacaron sus respectivos DNI. El guachimán los deja pasar).
TONY.- Hay que hacer una chanchita pa’ sacar chelas.
YARDEL.- ¿Cuánto por cabeza?
TONY.- Cheque y medio para comenzar. Hoy tiene que ser destrucción.
(Cada uno entrega 15 soles. Al rato aparece Tony con una caja de margarinas, se sientan en la mesa y comienzan a tomar)
RENATO.- Putamadre, no avisé a mi casa, no importa. Esto no es todos los días.
ALEXIS.- Esto será así, todos los viernes.
(Ríen. De pronto, suena “culipandeo”, Rita, decidida, sujeta del brazo a Thiago y lo saca a bailar. Al terminar el baile lo besa)
RITA.- Discúlpame, es que me gustas.
(Thiago iba a responder, pero ella lo detiene poniéndole un dedo en los labios)
RITA.- No nos apresuremos. Hay que conocernos y después ver que pasa.
THIAGO.- (sonriendo) Está bien, no hay problema.
(Luego Thiago se va al baño y ve a Alexis tirado en el suelo, inhalando un poco de cocaína)
THIAGO.- Qué fue.
ALEXIS.- Nah, acá un toque activándome. Ahorita salgo.
RENATO.- (Sorprendido entra al baño) Thiago, están que te atrasan afuera.
THIAGO.- Hablas pichuladas.
RENATO.- Vamos, vas a ver.
(Salen del baño y ven a un tipo besándose con Rita)
THIAGO.- (decepcionado) ¡Pero que tal perra!
RENATO.- Todas son iguales.
THIAGO.- Y yo ya iba a caer en sus engaños.
YARDEL.- ¡Hey!, ese huevón esta que agarra con ella por la fuerza.
THIAGO.- Quién chucha se creer ese conchasumadre. Le voy a hacer el pare (sujeta del brazo a Rita) Perdiste pe bro, ella vino conmigo. (El otro no se queda atrás y lo empuja. Acto seguido, en defensa de su amigo, Yardel le tira un puñete en la nariz al seductor. Viene el guachimán y los separa)
TONY.- (Encolerizado) Larguémonos de esta mierda.

(Al día siguiente, Rita llama por celular a Thiago)
RITA.- ¿Aló?
THIAGO.- ¿Qué mierda quieres?
RITA.- Discúlpame, me comporte como una perra. Necesito hablar contigo, por favor.
THIAGO.- No sé que pensar de todo esto.
RITA.- Te espero en Larco a las 7 pm.
(Thiago la ve sentada, se acerca y la saluda)
THIAGO.- Mínimo, necesito una explicación.
RITA.- Pucha, estaba ebria, y ese weon vino, me sacó a bailar y luego me besó por la fuerza. Es uno de los tantos ganones que abundan en esos lares.
THIAGO.- No sé si creérmela.
RITA.- (Baja la cabeza) Me gustas mucho, es por eso que quiero cambiar. Dame una oportunidad.
THIAGO.- La verdad, que también me gustas, pero no quiero que me agarren de huevón.
RITA.- Olvidémoslo. ¿Ok?
THIAGO.- Bueno, que más da…
RITA.- Hablemos de nosotros, mejor. ¿Y dónde vives?
THIAGO.- En Breña.
RITA.- Manya
THIAGO.- ¿Y tú?
RITA.- Chacarilla del Estanque.
(Siguen conversando hasta que Rita se siente en entera confianza y decide confesarle su secreto)
RITA.- Lo que te diré, prométeme que no se lo contaras a nadie.
THIAGO.- Ya, normal... Dime.
RITA.- Cuando estaba en quinto año de secundaria, fuimos de viaje de promoción a Punta Cana, nos divertimos un pincho. Pero la cagué, una noche tuve sexo con un pata y lo peor de todo fue sin protección. Al darme cuenta del embarazo, sentí que mi mundo se terminaba, que no iba a tener futuro, un futuro digno, iba ser una deshonra para mi familia. Después de mucho tiempo de analizar con mis viejos sobre ese tema, llegamos a la conclusión de que no abortase. Terminé el colegio con cuatro meses de embarazo. Dí a luz y mis padres firmaron el bebe como suyo, o sea, legalmente es mi hermana.
THIAGO.- (Sorprendido) Pucha, cuanto lo siento.
RITA.- Espero tu discreción.
(Rita se puso a llorar y Thiago no tuvo otra opción que abrazarla, en señal de acompañamiento a su dolor)

domingo, 14 de febrero de 2010

Capítulo I - Determinación

Thiago se sentía muy presionado, era el “día D”, el día que quizás cambiaria su vida: iba a dar el examen de admisión de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Luego de bañarse, escogió cuidadosamente su ropa: polo anaranjado, un jean azul, zapatillas Adidas blancas. Faltaba algo, la correa. Buscó en toda la casa y no la encontró. El tiempo era cada vez más escaso. Mientras estaba desayunando suena el teléfono, era su mejor amigo del colegio, Juan.
      –¿Aló? –levantó el teléfono.
      –Apúrate pues, quedamos a las siete –responde Juan.
      –¡Ah! Disculpa, ya estoy saliendo –mintió para salir del problema.
      Terminó de desayunar y se despidió de sus padres con un beso. “Suerte en tu examen”, le dijeron. Con pasos largos y rápidos llegó al paradero. Se mete la mano al bolsillo y se da con la sorpresa que la ficha de postulante no estaba (en universidades estatales se acostumbra dar una ficha; en vez de un carnet como lo hacen las universidades particulares). No tuvo otra alternativa que regresar corriendo a la casa. Ya con la ficha bajo su poder subió al ómnibus. Al bajar divisó entre la multitud a su amigo.
        –Te estaba esperando cerca de una hora –dijo Juan, apartandose del asiento.
        –Disculpa pasó una serie de inconvenientes.
        Se bajaron en la huaca, la puerta principal. Caminaron cerca de media hora. Su amigo subió a la facultad de ingeniería; él, a la de Derecho. En la puerta estaba un tipo que guiaba a los postulantes cual era su salón, les indicaba según su código. Thiago no sabía su código ya que había botado su carpeta de postulantes antes de entrar. Buscó en todos los salones sus datos y no se ubicó. Desesperado salió y halló como especie de un kiosco en donde atendían problemas. Luego de una larga cola le dieron sus datos y presurosamente se dirigió al salón.
      Eran las diez y su examen comenzaba media hora después. Entró y divisó a la gente que postulaba, todos eran mayores que él, era gente que postulaba más de tres veces, con mucha más experiencia que él. Eso no lo amilanó. Se acercó al profesor jurado y revisó sus datos, puso su huella digital y firmó. El examen era sumamente difícil. Constaba de cien preguntas, cada pregunta valía veinte puntos, pero cada error te bajaba cerca de cinco puntos. Jugar a la suerte era un suicidio. En ese tiempo, el examen no abarcaba todos los cursos, sino cinco cursos referidos a la carrera que ibas más cuatro de matemáticas. Se persigno y respondió cerca de ochenta preguntas.
       Llegó a su casa y se obsesionó por saber su resultado. Esperó hasta la medianoche, hora que se dignaron a publicar los resultados. El corazón le latía aceleradamente, cerca de cien latidos por minuto. Vio su resultado y dijo: “Putamadre, fue pues”. Se resignó y se acercó a sus padres.
      –Qué tal –le preguntaron
      –Nada, ya saben –bajó la cabeza-. No ingresé.
     Era una locura ingresar. Sólo había noventa y tres vacantes para cerca de mil ochocientos postulantes. Qué podía hacer un muchacho recién egresado del colegio con un ciclo intensivo de pre: ¡Nada!
      Solía subir a su terraza en las noches y mirar las estrellas pensando y fumando unos cigarrillos marlboro.
      –¡Putamadre! ya es julio y hasta ahora no he ingresado a la universidad, cómo es posible que mis amigos ya estén en la universidad y yo no. Bueno, ellos están en la San Martín, "el arca de Noe", ahí cualquiera ingresa; mi situación es totalmente diferente, tengo que competir contra medio Perú para unas pocas vacantes. Si sigo así voy a terminar mi carrera cuando esté viejo y ¡la cagada! Además, no sé si economía sea bueno en una estatal, o sea de qué me servirá terminar la universidad si al final no conseguiré trabajo. ¡Pucha! como quisiera estudiar en la universidad del Atlántico, creo que tendré que hablar con mi viejo mañana y ver ese tema.
      Al día siguiente, Thiago llega de la pre, se cambia de ropa, se lava y baja a comer a la mesa.
      –Papá, he estado pensando y no sé si tanta lucha para entrar a una estatal valga la pena. Poniendo un ejemplo van a competir cuatro economistas en un trabajo; uno egresado de la universidad del Atlántico, otro de la de Lima, otro de la San Marcos y otro de la Cesar Vallejo. Sólo hay dos puestos para ese trabajo ¿A quién elijen? Sin pensarlo al del Atlántico y al otro de la de Lima. No hay punto de comparación entre esas universidades.
      –Ya, está bien. Por qué me dices todo eso, a qué se debe.
      –Es que, quiero postular a la del Atlántico.
      –¿Cómo?, ya hemos hablado de eso. Tu hermano aun esta en la universidad, y sería imposible pagar dos mensualidades.
      –A él le falta un ciclo para terminar.
      –Sí, lo sé. Pero, esa universidad es demasiado cara, la mensualidad es casi el doble o más de lo que paga tu hermano en su universidad.
      –A veces hay que hacer un esfuerzo.
      El padre de Thiago se puso a pensar. Le torturaba la idea de pagar más de lo debido, lo que iba a pagar en la mensualidad de su hijo iba a ser casi la mitad de lo que gane al mes. Pero tampoco podía dejarlo solo. Siempre quiso lo mejor para él, así que aceptó que Thiago pueda postular a esa universidad.
      Thiago desde ese momento se puso a estudiar muy duro, se dedicó día y noche. Para letras se puso a leer todos los libros de la pre. Para números, se fue a practicar con un profesor particular que iba todos los días en la tarde. Tenia que soportar a los demás alumnos de ese profesor. Eran unos adolescentes que cursaban la secundaria, pero parecían niños, se comportaban de una manera tan estúpida e infantil. Thiago no les hacia caso y se dedicaba sólo a estudiar, ya que el sueño de conseguir un futuro mejor era más que cualquier cosa. Dejaba el messenger a un lado y se dedicaba a buscar en Internet temas de cultura general, cosa que jamás hacia.
      Muy nervioso se presenta a la primera opción, la entrevista. Entró a la universidad, caminó por los pasillos y esperó su turno afuera del salón donde hacían las entrevistas. Llegó su turno. Un tipo de aspecto rudo y hostil lo invita a pasar. Le hace una serie de preguntas como en qué colegio ha estudiado, sus perspectivas de la universidad y demás cosas. Mostró sus notas del colegio, su promedio ponderado era de quince, como ellos exigían de diecisiete para arriba, no fue admitido.
      No se dio por vencido y se lanzó al examen de admisión, donde ingresó en tercer puesto en su carrera, administración, la cual después de mucho que pensar, llegó a la conclusión de que economía no era su destino sino administración.
      Cumpleaños de Kathy, oportunidad de un reencuentro con la promoción. Toca el timbre, y se escucha que alguien dice: “Mira, ya llegó Thiago”. Entra.
      –Así que Universidad del Atlántico, ¿no? –pregunta Kathy.
      –Si pues, más nada... –responde Thiago.
      –Ya ves, tanto decías que ibas a ingresar a una estatal, que las particulares son para brutos, y terminas estudiando en la universidad más cara –enfatiza Juan.
      –Cambié de opinión pues.- responde burlonamente.
      –Oye, me han dicho que en esa universidad hay unas jermazas -dice Juan.
      –Debe ser. Pero yo iré a estudiar nomás, lo demás es secundario.
      –Ya pues... –respondieron luego de soltar una carcajada.
      –En serio.
      –Esa universidad es fichaza. Ahora tendrás que gastar tu plata y no ser el duro de siempre.
      –Si pues, que huevada –en joda prosigue- Que se cuiden los burgueses, porque ahí va Thiago Paredes Ferreyra a hacer historia.
      Después de ese día, pasa un mes. Llega el primer día de clases. Thiago baja del microbus y se da con la sorpresa que los estudiantes, la gran mayoría, venían en su propio auto, de seguro y unos de los más lujosos de Lima. Se dio cuenta que estaba en una realidad muy distinta a la suya. A diferencia de ellos, el viajaba en microbús, esos que a las siete de la mañana está repleto de gente. Donde el olor de la gente que no se baña se apodera del ambiente. Y Cuando suben ancianas y madres gestantes, él a pesar de sentarse en los llamados "asientos reservados" se hacia el dormido como diciendo "¡Oh!, me cago en Dios". Ese lugar muy pintoresco y popular era su realidad. No se sintió intimidado y entra a la universidad, se dirige a la facultad de ciencias económicas y empresariales. Al desconocer el aula que le tocaba clases se queda inmóvil, en eso, llega un chico alto de pelo rubio ondulado.
      –Hola, tú debes ser cachimbo, ¿no?
      –Ah, ¡hola!... si pues.
      –Soy Tony
      –Thiago, mucho gusto.
      –Y en qué aula te toca.
      –La verdad, no lo sé.
      –¡Qué tal webas! ¿Acaso no te han dado una guía de matricula?
      –Sí, pero no lo traje.
      –¿A qué carrera vas?
      –Administración.
      –Ah, manya. Estarás en mi grupo, o sea en mi aula.
     Dicho y hecho, tenia razón, eran del mismo grupo. Entran al aula y conocen a Roberto, Alexis, Leslie, Tony, Rita, Renato y Yardel, los cuales más adelante iban a ser parte de las cosas más locas y anecdóticas que pueda vivir un adolescente que empieza a entrar a la etapa de la juventud.

sábado, 6 de febrero de 2010

Doncella

Se me hacia tarde, sólo faltaba media hora para que acabara el taller de liderazgo. A medio camino encontré al amigo de mi amigo, Jorge, dialogué con él como haciendo hora, en eso pasa por nosotros un grupo de estudiantes de biología, típicos eruditos sin vida. Pero, en medio de tanto perdedor se encontraba  una chica extremadamente hermosa, ¿hermosa?, no hay palabra que pueda resumir lo bella que era esa chica, de estatura mediana, le pongo sus 1.65, de tez blanca, ojos... aunque no eran azules, en ellos era capaz de ver el cielo, ojos marrones, de figura esbelta como esas modelos europeas. Al verla la segui con el rabillo del ojo, ella, al darse cuenta volteó, cruzamos miradas, eso me puso nervioso y fije la mirada en otra parte. Observe mi reloj, ya era la hora de administración, me despedí de Jorge y me dirigí al salón, quizás, desaprovechando una de las tantas oportunidades de conocerla, pero eso ya es otra historia...

PD. Nunca supe cual era su nombre, asi que le puse, para mi, Doncella; por su gran parecido a Lita Baluarte (Doncella en la gran sangre).

lunes, 1 de febrero de 2010

Lucas, ¿dónde estás?

Regresamos de la casa de Gretel, como es habitual en Lucas, mi perro, estaba parado en la ventana de la sala, esperando la llegada de sus amos. Apenas se abrió la puerta, salió desesperado dándonos una bienvenida con abrazos y besos, y reclamando con sus artimañas, un paseo por el parque, logró su cometido.
Después de eso, cansado, llegué a mi cuarto, y me dispuse a dormir. Entre sueños escuché que mi mamá le decía a mi papá: “Haz pasar al Lucas, que está afuera”, salió y no lo encontró. Al escuchar eso, me levanté y dije: “Si ya salió al parque, ¿Por qué lo han dejado salir otra vez?”, no podía soportar que otro perro desaparezca. Rambo, mi antiguo perro, desapareció, bueno, el siempre salía y desaparecía unos días, hasta que un día nunca llegó, lo fuimos a buscar por todos lados, pero nunca lo hallamos, lo más probable es que fue secuestrado por esos carros que se llevan a los perros para donárselos como material de experimento a las facultades de medicina en las universidades.
      Subí a la terraza y pensé si este mundo es peligroso para cualquiera, qué le podría pasar a Lucas, que es un perro indefenso, muy distinto al anterior perro, que era temerario y bien respetado por los demás. Sentí que el mundo se paralizaba, estaba desesperado, pensativo, no podía dormir, a pesar que ya era madrugada, el frío de la noche no podía detenerme. Pasaron unas horas hasta que apareció Lucas en la esquina volviendo con mis padres, lo fueron a buscar, bajé y lo encontré cansado y feliz. No lo podía regañar ni nada, estaba de más hacer eso, con una sonrisa en mi rostro, me fui a mi cama a dormir, y olvidar ese mal momento.

PD1. Prefiero un perro que una perra 
PD2. Foto tomada en el lejano 2008.

martes, 26 de enero de 2010

A un gran amigo

      Era el primer día de clase, cursaba el segundo de secundaria, como era costumbre, en mi colegio se hacia la famosa actuación, en donde el director hablaba sandeces y en cada discurso barato amenazaba a los alumnos. En plena formación encontré a mis compañeros y me puse a dialogar acerca de las vacaciones y demás cosas triviales, ignorando el esfuerzo del director para llegar a nosotros. Nos dirigimos al nuevo salón de clases y conocimos a los alumnos nuevos, al ver a cada uno de ellos, se me hizo conocido alguien. Me acerqué.
      –Hola, ¿tú eres Pedro? –dije confundido.
      –Sí, quien más –respondió con un tono satírico.
      Reí. "A los años", dije.
      Pasó el tiempo y misteriosamente empezamos a llevarnos bien, cabe resaltar que ya lo había conocido antes, en tercero, hasta quinto de primaria en que se cambió de colegio. Pero, no éramos amigos, tampoco enemigos, sólo cada uno ignoraba la existencia del otro respectivamente.
      Vivimos muchas anécdotas como los conciertos "punks" a los que íbamos, las primeras chupetas, la banda que formamos y por falta de madurez y experiencia la dejamos, los populares kinos. Pero, no todo era felicidad, en los momentos difíciles, siempre encontré en él, un verdadero amigo, esos que están ahí contigo en las buenas y en las malas; los que te pueden decir un carajo si es necesario para hacerte entrar en razón, alguien que te pueda perdonar y olvidar EL PASADO. Ahora que me dices que te irás a estudiar a Huancayo, no lo sé, no sé si podré encontrar una persona como tú, alguien que sí se le pueda llamar amigo, pero si irte es lo mejor, no te detengo. Éxitos en todo… sé que nos volveremos a ver, tal vez no será tan seguido como antes, pero habrá un reencuentro.

jueves, 7 de enero de 2010

Para que te sirva de lección…

(2005) Me di cuenta que las olimpiadas escolares aún no terminaban, faltaba la competencia de atletismo. Estaba afligido por la derrota en fútbol, el equipo era un desastre, no pasamos ni siquiera a la segunda ronda, pero tenía que sacarme la espina y ganar en algo, por eso participé en atletismo. Corría muy bien, pero nunca había participado en alguna competencia, al ver que no tenía nada que perder, me lancé a la prueba de cien metros planos. Eran dos carreras, la primera clasificatoria y en la segunda se veía el campeón. En la primera, sin ningún problema clasifiqué y en la segunda quedé primero, así que gané la medalla de oro, la verdad casi pierdo esta vez, ya que antes de llegar a la meta volteo para ver al que estaba atrás, al darme cuenta que el contrincante estaba apunto de pasarme, estiro la pierna y cruzo la meta, le habré ganado por milésimas de segundos. Luego participo en la carrera con postas, esta vez la responsabilidad no solo recaía en mí, sino en tres amigos más, el orden era así: primero corrió Mendoza, se tropieza pero logra llegar segundo, de ahi seguía Jordan que quedó primero, era el turno de Vidarte, corrió como un choro y me entregó la posta, era mi turno, tenía una ventaja abismal a los demás contrincantes, así que llegué primero sin problemas y gané otra medalla de oro. Era bicampeón en atletismo.
      (2007) Pasaron dos años desde ese entonces, como nunca quedamos tercer puesto en fútbol. Ahora se venía atletismo, estaba muy confiado, me creía la gran cagada, fui el ultimo en bajar y ponerme en la partida. El silbato suena y los dos corredores que estaban a mi alrededor se cruzan y me cierran el camino. Obvio, sabían que para ganar tenían que dejarme fuera de la carrera, lógico... perdí. Me quedaba la carrera con postas para taparle la boca a todos los que deseaban mi derrota. Corrimos los mismos pero en reemplazo de Vidarte, corrió Tataje. Antes que me dé la posta, el contrincante ya me había llevado años luz. Bueno, me mentalicé en llegar segundo y clasificar, vi la meta y baje la velocidad y empecé a caminar, supuestamente me detuve en la meta, en donde habíamos comenzado a correr, pero no se escuchaba ninguna indicación de "clasificó", hasta que pasa otro corredor y le dicen segundo puesto, yo no entendía lo que pasaba, si yo era el que había quedado segundo.
      Mi falta de experiencia me hizo una mala jugada y es que uno nunca debe pararse en seco, sino seguir corriendo, sin importar haber pasado la meta. Los reclamos no valieron de nada, sólo dos pasaban a la final. Esta vez perdimos y la culpa fue mía. Recuerdo que el profesor tutor “Norvil 2” casi me lincha, sino hubiera estado mi viejo fácil. Todos mis compañeros estaban enojados conmigo, y nunca faltan esas personas que están atentas para verte caer y burlarse de tus desaciertos, no me importó pero en el fondo estaba decepcionado conmigo mismo.
     
PD. Desde esa vez me frustré y no he vuelto a correr en ninguna competencia, ni siquiera por amor al deporte. Siempre recordaré eso, nunca hay que creerse superior, ni mucho menos sentirse ganador antes de empezar algo.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Insite en Lima (Crónica)


En unos de esos días de ocio en el messenger, un contacto me preguntó si habia escuchado Insite, le dije que no y me pasó el link de su purevolume, lo escuché y me llamó la atención. La banda en ese entonces no era tan conocida hasta que salió en MTV, donde se difundió demasiado, yo le llamaría “se prostituyó”. Pasado un año, entro a la Web “23punk” y me doy con la grata sorpresa de que Insite vendría a Perú y tocaría en el María Angola, si bien no me equivoco las entradas iban a costar 40 soles. Yo aún estaba en el colegio, y veía difícil juntar para la entrada y los pasajes. Se me quitaron las ganas, además de dos razones: ese mismo día era el kino de una amiga, y lo peor era que no creía que en realidad vendrían, en ese entonces el país no apostaba por los artistas de afuera. Al transcurrir los días se publica un cambio de local, ahora en el “Gran complejo de Los Olivos”, me reí porque pensé que no se iba a realizar, aunque dentro de mí no perdía las esperanzas. El mismo día, 06 de Setiembre del 2008, pensé que si en "23punk" no publicaban la cancelación del concierto, en verdad se haría, esperé hasta las 4 pm y no se publicaba ningún cambio. Como la entrada bajó a 20 soles, decidí ir, pero no tenía con quien ir, ya que a mis amigos no les gustaba esa banda, me dio igual y fui. Al bajar del carro noté algo, había una multitud de chicos “punks” y “emos” (los coloco entre comillas porque son pura pose nada más) me paltié pero dije: “que chucha... vengo por Insite, no por la gente”. Entré y no encontré a ningún conocido, justo estaba tocando una banda la cual no me gustaba, hasta que tocó Valerie Series, una de mis bandas favoritas acá en Perú. En el publico vi a Sajid, el cual me dijo que habian más foreros y fui donde estaban ellos, en ese entonces yo participaba en las reuniones de un foro.

Las ansias eran muchas, todos coreaban “Insite”, “Insite”, hasta que subieron al escenario, estaba ella, Aree, la violinista de la banda, además de las letras y las canciones de la banda, empecé a seguir la banda por ella. Los celulares y las cámaras no dejaban de tomarles foto, era una locura. Abrieron el concierto con el tema “destrózame” y demás canciones que en ese tiempo desconocía, hasta que tocaron “siempre me dejas” sino la mejor canción era la más esperada de la noche, fue lo máximo, de ahi tocaron "sola". La cerró con otra conocidaza “cielos que no lloran”, canción que animó al publico y se formó un gran pogo. Terminó la tocada y era la oportunidad de tomarnos foto con ellos, al final me tomé foto con Kon el vocalista, y la infaltable Aree, además de tenerla de cerca y apreciar su belleza. Todo era felicidad, hasta que me di cuenta de que no tenia la suficiente plata para irme en taxi desde Los Olivos hasta S.J.L. Fui a embarcar a  Zaint, no tenía otra alternativa que parar otro taxi e irme con el “riesgo”, pero felizmente escuché que alguien mencionó mi nombre, era la voz del ex de mi prima y gran amigo, Nico, el cual se fue conmigo, me puso el pasaje y me salvó la noche. Regrese a mi casa a las 2 am, era oportunidad de ir al kino ese, aún había tiempo, lástima que mi viejo no quiso. Bueno, no todo se tiene en la vida, ¿no?


PD. Y para que no piensen que es floro y cosas por el estílo, aquellas fotos son las pruebas del gran acontecimiento.